Los parroquianos aportaron materiales y cedieron terrenos para construir el inmueble
05 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?os vecinos están indignados con la última decisión sobre el patrimonio eclesiástico en Cotobade. La parroquia de Carballedo vive una auténtica situación de ira por la venta a un particular de la casa rectoral. Lo cierto es que no es la primera vez que el Arzobispado de Santiago aplica una particular desamortización de sus bienes en el municipio. La casa rectoral de San Xurxo de Sacos ha sido cedida para ser transformada en un establecimiento de turismo rural, pero la venta del inmueble de Carballedo a un particular parece haber calentado aún más los ánimos. La reacción vecinal ha sido de tal oposición que el alcalde, el socialista Manoel Loureiro, ha convocado una junta de portavoces para fijar una postura oficial del Concello sobre el asunto. «Aínda que é un ben que formalmente está inscrito no patrimonio eclesiástico forma parte afectiva dos veciños desa parroquia», explicó ayer el alcalde. Los lazos afectivos a los que se refiere el regidor comenzaron a anudarse hace más de medio siglo, cuando se inició la construcción del inmueble. Los parroquianos colaboraron entonces activamente con la aportación de materiales y su propio esfuerzo. Los propietarios de las fincas colindantes cedieron parte de los terrenos. Ahora todos esos cimientos de solidaridad han volado por los aires. Sin consulta previa «Aínda que xuridicamente poida ser legal a venda o certo é que a aportación veciñal foi tan importante que sorprende a propios e estranos a decisión adoptado polo Arcebispado de allear unha propiedade sen telo consultado cos veciños da parroquia», cuestiona Manoel Loureiro. El regidor admite, sin embargo, que el margen de maniobra desde el Ayuntamiento es escaso. Lo primero que ha decidido ante la intensa «alarma social» es sondear a las otras fuerzas con representación en el Concello a título informativo. «Tentaremos adoptar unha resolución conxunta da corporación municipal». A preguntas de este periódico Loureiro reconoció que, una vez consumada la venta, el Ayuntamiento tiene un estrecho margen de actuación. «Nós non podemos intentar unha compra dende o Concello para que a casa sega sendo patrimonio público», explicó el alcalde. Más bien, reconoció, se trata de articular una declaración institucional de solidaridad con los vecinos y que sirva, en su caso, para forzar al Arzobispado a reconsiderar su decisión. El Arzobispado de Santiago declinó ayer hacer declaraciones sobre la venta del inmueble. Una portavoz explicó que esperarán a conocer de forma oficial la postura de los vecinos para manifestarse públicamente sobre el asunto. Entretanto, los vecinos de Carballedo estudian medidas de presión y protesta. Algunos parroquianos comienzan a estudiar la posibilidad de constituir una coordinadora de afectados.