Ravella en busca de portavoz

La Voz

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La cosa política

03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?l boletín tarda lo suyo en confirmar la especie que todo el mundo da por hecha en Vilagarcía: la marcha del portavoz del gobierno municipal, Jesús Paz, a la estructura de la nueva Administración autonómica. Al parecer, el puesto más probable que puede ocupar es el de presidente de la Autoridad Portuaria de la propia capital arousana. Paz conoce perfectamente el negocio portuario por dentro, no en vano es el responsable del departamento de Recursos Humanos, y mantiene excelentes relaciones con los consignatarios de siempre. Con estas bazas en la mano, su gestión se iniciaría de la mejor de las maneras. Pero también habría problemas. Y el principal obstáculo que se encontraría procedería del ámbito laboral y la desconfianza que se ha granjeado en parte de los trabajadores. En cualquier caso, el nombramiento llevará su tiempo, ya que la propuesta del presidente de Portos de Galicia acerca de los hombres y mujeres que regirán los cinco puertos gallegos de interés general debe ser refrendada por Puertos del Estado, dada la titularidad estatal de las cinco radas. Hay, incluso, quien sostiene que Paz podría aún desempeñar otros papeles. Dentro del esquema de Recursos Humanos del Servizo Galego de Saúde, por ejemplo. O al frente de una de las dos direcciones que dependen de Portos, aunque las posibilidades de algo así semejan más remotas. La hora del relevo Asumiendo que Paz Arias deje Ravella, ante el grupo de Javier Gago se abre más de una incógnita. La primera de ellas, designar a un nuevo portavoz del gobierno local. No parece que las opciones que se despliegan ante los socialistas sean muchas. No es probable que Roberto Araújo ni Carlos Guerrero , ni Manolo Cuervo estén por la labor. Tampoco Alejandro Quintela , a pesar de que ha concentrado un importante protagonismo durante los últimos meses. Entre las mujeres, la de mayor experiencia es Victoria Hierro , pero a la hora de buscar a alguien bregado en las lides de comunicar, María Araújo la supera claramente, al igual que a Silvia Rubianes . Lo que sí está claro es quién sustituiría a Paz en la comisión de gobierno y en el salón de plenos. Y por este camino podría venir, tal vez, la solución al problema de la portavocía. Francisco de la Barrera , que figuraba en el décimo puesto de la candidatura que concurrió a las municipales del 2003, se quedó a las puertas de renovar su acta de concejal. Ni los más pesimistas de la parroquia socialista podían prever que el puño y la rosa cayese por debajo de los diez representantes tras gestionar durante cuatro años una mayoría absoluta. Sin embargo, las urnas hablaron y así fue. Y la ausencia de De la Barrera fue una de las mayores decepciones que soportó Gago. De la Barrera y el BNG De la Barrera, un médico muy conocido y de talante moderado, ha sido concejal entre 1991 y 1995, y de 1999 al 2003, precisamente cuando se quedó fuera del salón de plenos contra todo pronóstico. No sería extraño que, de concluir según lo previsto la marcha de Paz, el alcalde y sus compañeros depositasen en él la tarea de ejercer como portavoz del gobierno local. Cabe plantearse, como segundo interrogante, la forma en la que la desaparición del actual portavoz de la arena municipal y la reincorporación del ex concejal de Sanidade pueden afectar a la relación del PSOE con el resto de formaciones de la corporación, especialmente con el BNG. Se supone que en algún momento, tras la reanudación del curso político, socialistas y nacionalistas escenificarán un acercamiento para satisfacer de algún modo las expectativas que el bipartito ha generado sobre una hipotética coalición en Vilagarcía. En principio, las querencias galeguistas de De la Barrera, que militó en el Partido Nacionalista Galego de Pablo González Mariñas , le situarían como una excelente pieza de enlace entre ambas sensibilidades. Sin embargo, la historia reciente de la política municipal indica todo lo contrario. En 1991, la gente del PNG, en vías de incorporación al BNG, se integró en las candidaturas del Bloque para las elecciones municipales. Paco de la Barrera ocupó entonces el tercer puesto de una lista que lideraba Carlos Méndez . Aquello fue un éxito, los nacionalistas cosecharon tres actas, y constituyeron, junto al PSOE y a la CNG de Cuervo, el tripartito que permitió a Gago desplazar a Rivera Mallo y hacerse con la alcaldía de la tercera ciudad de la provincia. El experimento, sin embargo, acabó en desastre. El Bloque abandonó la coalición antes de finalizar el mandato. Pero no De la Barrera, que continuó como independiente gestionando el área de Sanidade e incluso quiso constituir un grupo propio, operacion que el BNG se encargó de impedir. La difícil coalición Rematado aquel histórico y trompicado mandato, Gago ofreció al responsable de Sanidade un puesto en la candidatura de 1995, pero De la Barrera lo declinó. Sí aceptó, en cambio, en 1999, resultando elegido de nuevo. Un año más tarde, en el 2000, se incorporó como militante al PSOE, junto a Manolo Cuervo y a Victoria Hierro. Desde entonces, el ex PNG es un acérrimo partidario y hombre de confianza del alcalde. Pero en el BNG todavía recuerdan aquella ruptura, concebida casi como una traición, que metió de lleno a los nacionalistas en un bache electoral del que no se recuperaron hasta el 2003. Algo que, evidentemente, no juega a favor de ningún acuerdo.