La Xunta desbloquea la dotación de seguridad para el SPAD de Vilagarcía

La Voz LA VOZ | VILAGARCÍA

AROUSA

El convenio con Sanidade incluye una subvención específica que hasta ahora se había negado La compañía Esabe ejercerá 32 horas de vigilancia semanales en las instalaciones terapéuticas

02 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?l cambio en la Xunta acaba de traer una agradable sorpresa bajo el brazo por lo que respecta al convenio que cada año firman la Administración autonómica y el Concello de Vilagarcía para el funcionamiento del Servizo de Prevención e Atención ao Drogodependente (SPAD). Durante años, Ravella había insistido en incluir una dotación económica específica para dotar a las instalaciones de un servicio de seguridad. Pues bien, la Consellería de Sanidade acaba de confirmar, finalmente, que la petición de los munícipes vilagarcianos se hará realidad. Y además, de forma prácticamente inmediata. El alcalde, Javier Gago, anunció ayer que las tareas de vigilancia y seguridad dispondrán, durante lo que queda de año, incluido septiembre, de un presupuesto de 8.318 euros. Una vez confirmada la dotación económica, el Concello ha pedido y estudiado distintos presupuestos, para al final decidirse, en la comisión de gobierno del lunes, por la firma Esabe. El precio del servicio será de 14,44 euros por hora, y su funcionamiento se extenderá a lo largo de 32 horas semanales, coincidiendo con los tramos de apertura de las instalaciones: de 9.30 a 13.30 horas, y de 16.30 a 20.30 horas a lo largo de la semana; y de 12 a 13 horas los festivos y fines de semana. Comenzará su andadura en cuanto se firme el contrato, probablemente la próxima semana. Ahora, la previsión con la que trabajan los responsables municipales es que el servicio de seguridad se mantenga en los sucesivos convenios con Sanidade. Para empezar, se prevé una dotación más amplia, de alrededor de 25.000 euros, para el ejercicio que viene. Una antigua reclamación El regidor recordó que, desde el gobierno local, siempre ha existido «una gran preocupación por este motivo, aunque lo cierto es que nunca ha habido graves incidentes, sino tan sólo capítulos aislados, gracias al comportamiento tanto del personal del SPAD como de los pacientes». En este sentido, Gago atribuyó los problemas no a los propios pacientes, «que en general son personas amables, que saben que les van a ayudar», sino a otros individuos, gente que «se quiere aprovechar y enriquecer a costa de los enfermos, pretendiendo que lo sigan siendo». Ahora, Gago confía en que la resolución de una reclamaciòn tan esperada haga desaparecer definitivamente a «esta serie de individuos, que han aparecido por el entorno del SPAD».