La idea de construir una nueva vía entre Pontevedra y Sanxenxo por encima de la actual tiene ya algunos años. Data en concreto de la década de los 80, época en la que ya comenzaron las visitas de conselleiros y alcaldes a la zona para ver la posibilidad de abordar la obra. A comienzos de los años 90, el ex conselleiro de Obras Públicas, Xosé Cuíña Crespo, tomó una decisión fundamental: el nuevo acceso a Sanxenxo se construiría por O Salnés, a fin de dar servicio también a Arousa y no sobrecargar de tráfico Pontevedra. En la argumentación del conselleiro pesaba además la tesis, ampliamente aceptada en aquel tiempo, de que era preferible un trazado interior, a fin de no dañar el paisaje del entorno de las rías. Se temía que la apertura de una carretera a media ladera sirviese de base a otra oleada especulativa especialmente, en la ría de Pontevedra. Años más tarde, la idea de la carretera a media ladera rebrotó de nuevo en Sanxenxo y Poio con fuertes apoyos municipales. Volvieron las visitas y las giras por las estribaciones del monte Castrove, aunque finalmente la obra no arrancó. Cerca de Silgar Ahora, la Diputación impulsa la idea de una vía alta, aprovechando el acceso al campo de golf -prácticamente rematado- y la vestusta carretera que une el centro de Sanxenxo -cerca de Silgar- con el alto de Dorrón, perteneciente asimismo al organismo provincial y que, por ahora, no ha sido acondicionada. Gran parte del trazado propuesto, especialmente a partir del alto de Dorrón, transcurre por zona de monte y a la máxima altura. No obstante, la mejora de viales ya ha producido un aumento de las construcciones en lugares como Busto por lo que no debe descartarse una mayor carga de chalés en el futuro. Mientras no llega la vía de escape de los atascos que ahora se proyecta, los conductores que mejor conocen la red local de la zona seguirán de utilizando las estrechas pistas que van a media ladera, a partir de Samieira, por encima de Covelo y Combarro.