El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
AREOSO | O |
22 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LOS MUERTOS de Afganistán están enterrados, ya no hay nada que hacer. A lo sumo, contarle la verdad de lo ocurrido a la familia. El resto es parafernalia. Ahora son héroes y se les pone la cruz al mérito militar. Está visto que no hay nada como morirse para que le reconozcan a uno lo que no le reconocieron en vida. Funeral de Estado por todo lo alto. La monarquía al completo, compungida y de luto. La clase política ocupando sitio para que nadie diga que no estuvo en su sitio. La tele y la prensa dando lustre al asunto. Que el drama vende, no es nuevo. Como ocurrió con los muertos de los atentados de Madrid y con otras tantas víctimas de los terroristas, de una guerra o de una misión de paz. Es triste, pero es el precio de estar en el ejército. En una de estas te puedes morir. Un precio demasiado alto para lo que te ofrece la vida de soldado, pero es que el servicio a la patria es caro, que se lo digan a las familias de los diecisiete muertos de Afganistán. Ayer se estaba preparando el relevo en Torrejón e Ardoz. La oposición calienta motores para sacar tajada política del asunto y el gobierno, se atrinchera para que la sangre no le salpique demasiado. La vida sigue y la historia se repite. Sobraba tanta ceremonia.