Entrevista | Antonio Neira Maneiro Lo de Neira es puro fervor. Sitúa la feria vilagarciana entre las mejores de Galicia y Portugal. Sólo la mejoran en Ourense
11 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Antonio Neira lleva 24 años tras la organización de Albarousa, tantos como lleva celebrándose esta feria gastronómica. Pero el evento ya poco tiene que ver con aquella parranda de los comienzos. «Empezamos unos amigos, un poco de broma. Entonces ni siquiera había Consello Regulador, ni etiquetas, ni nada. Primero lo hicimos en mi casa, después en el Pazo Rial, después en el pabellón del Liceo, luego en la playa Compostela y, ahora, en La Pescadería». -¿Qué ha cambiado desde aquellos primeros años? -Muchas cosas. Yo puedo presumir de que después del Xantar de Ourense, Albarousa es la mejor feria entre Oporto y Galicia. No hablo de cantidad, pero sí es la mejor en calidad. En gastronomía somos la número uno. Un ejemplo, las filloas. En otros lugares hacen las filloas con propano, seis cada medio minuto. Aquí, hacemos las hacemos a la piedra, leña y con huevos de corral. -Vamos, que no tendría problema en ponerla como ejemplo a seguir. -Yo me inventé los chorizos al albariño, y después lo copiaron. Nosotros fuimos los primeros en poner la cata olfativa para niños y los cursos de cata, y nos los copiaron. Los primeros en meter gastronomía con el albariño, y también nos copiaron. -¿Qué novedades nos vamos a encontrar este año? -Vamos a dar productos a la piedra como el cordero al fuego. Por cierto, tenemos un día dedicado a Moraña y otro a Barcelos. También vamos a tener degustaciones especiales de tortilla y mejillones, va a venir especialmente un cocinero de Santiago y va a haber degustaciones gratis. -El «gratis total» sigue funcionando como reclamo... -Otros años hubo mejillones, pasteles con chulas de calacús ... hay que dar algo gratis para que la gente venga. -¿Con qué presupuesto cuentan para la fiesta? -Unos cien mil euros, pero no llega. Nos nutrimos, sobre todo, del Ayuntamiento de Vilagarcía, la Diputación, y la Xunta también nos ayuda, pero muy poquito. Está Caixanova y después la empresa privada. Con salir a pre es más que suficiente, aquí no hay beneficios. Ahora estamos adquiriendo patrimonio. Se estrenan nuevos stands, cambiamos unos tejados, vamos a comprar un nuevo equipo de megafonía... y todo esto, el día de mañana va a quedar aquí. Albarousa nació en Vilagarcía, y no lo vamos a llevar fuera de Vilagarcía. -¿Cuál es el perfil del «cliente» de Albarousa? -Sobre todo gente de fuera y de treinta años para arriba. Los jóvenes prefieren ir a otros eventos. El 70% del público viene de fuera de Vilagarcía, hay gente de la zona de Sanxenxo y O Grove. -¿No fallarán los vilagarcianos? -No, lo que pasa es que somos 40.000 habitantes y viene mucha gente más. De hecho entre los vilagarcianos se encuentran nuestros mejores embajadores. -Hay eventos dedicados al albariño por todas partes y parece que aún va a haber más en el futuro ¿no es demasiada fiesta? -Yo creo que el fallo es que no están bien reguladas las fechas, hay un desorden total, pero ahora parece que va a haber una regulación. Nosotros siempre respetamos las fechas de los demás. -Hablaba antes de los cambios de Albarousa, ¿qué cambió en la cultura del albariño a lo largo de este cuarto de siglo? -El gusto del vino. Ahora es más dulzón, antes era más ácido. Eso ocurre porque a las mujeres les gusta más el vino dulzón y a la hora de sentarse a comer, son ellas las que mandan. El sabor del albariño se adaptó a las necesidades del mercado. Además, el cosechero aprendió mucho y la gente también sabe más.