El palomar Costa se jubila y con él se despide la primera promoción de la Policía Local, aquella que instaurara Fole. Dicen de él que sabe dónde vive cada vecino de Cambados
16 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.José Ramiro Costa Oubiña se va. Deja la Policía Local de Cambados después de 37 años de servicio y, como lo ocasión no era para menos, en el Concello le organizaron una despedida por todo lo alto. Viernes por la noche. Casa Rosita y marisco en la mesa. Ochenta comensales entre los que estaban sus compañeros de fatigas, es decir, los de la gorra que habitan en la planta baja del consistorio; sus compañeros del piso de arriba, funcionarios y personal vario; la plana mayor del gobierno local, Tourís, Rosa, Aragunde y José Antonio; y, como no, la familia que se nutre de seis hijas y varios nietos. A Costa, esta vez sí, le faltaban las palabras. Visiblemente emocionado recogió aplausos, elogios y placas de la mano de sus respectivos jefes, léase alcalde y el sargento, y de sus otros compañeros del cuartel, y sin embargo amigos. Y es que José fue un buen colaborador de la Guardia Civil, de modo que el sargento del cuerpo quiso agradecérselo con la entrega de una representativa estatuilla. Así dieron las dos, aunque algunos aprovecharon la coyuntura para alargar la juerga hasta bien entrada la madrugada. El notificador todoterreno Su jubilación no sólo tiene una lectura personal. Su marcha pone el broche a una época con cuarenta años de historia. Él fue uno de los pioneros de la Policía Local, de los municipales como todo el mundo les llamaba entonces, un cuerpo que instauró Joaquín Fole y que ha permanecido hasta hoy. En estas cuatro décadas, Costa ha visto de todo y, dicen, se ha convertido en la persona que mejor conoce los domicilios y el vecindario. No en vano, en los últimos años fue el notificador del ayuntamiento y le tocó llamar a casi todas las puertas de Cambados. Ahora toca descansar y disfrutar.