Las tasas marcan la diferencia

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

?erá difícil que la última movilización emprendida por los estibadores eventuales se traduzca en resultados efectivos. Esto es, en un incremento real del tráfico de pesca y, por lo tanto, de jornadas de trabajo bien remuneradas. Para empezar, la mayoría de las empresas de cierta entidad suelen cubrirse las espaldas en todo cuanto a autorizaciones se refiere, y es probable que todas ellas hayan obtenido la de la Consellería de Pesca. Así que las denuncias afectarían, sobre todo, a pequeños transportistas autónomos. En cualquier caso, importa mucho más un error estratégico que la Autoridad Portuaria, forzada por una ley exagerada en muchos términos, y más desde el 2003, arrastra desde hace tiempo. Las tasas, que el consejo ha decidido bonificar al fin para la pesca, han marcado diferencias abismales con respecto a A Pobra o Ribeira, que en algunos casos se elevan a dos pesetas más por kilo de congelado. En un barco de 2.000 toneladas, la diferencia entre descargar en Vilagarcía o en Barbanza puede suponer un sobrecosto de cuatro millones de las antiguas pesetas, que la naviera repercutirá, evidentemente, en el propietario de la mercancía. Un mal negocio que sólo ahora se comienza a corregir.