AREOSO | O |
04 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.DOS de los primeros beneficiados de la peatonalización de la calle Valle Inclán son un par de niños que de nuevo pueden conquistar el asfalto. La calle es ahora suya. Y ellos lo aprovechan como bien saben. El balón vuelve a botar por allí. No necesitan más que eso para pasarlo bien. Una pelota, porque el muro que hace de portería ya estaba y los coches han desaparecido. Hay una especie de pensamiento común, y cada vez se está poniendo más difícil lo de discrepar -vuelve el pensamento único-, acerca de que a los niños de hoy en día solamente les interesa las play station o las gameboy . Niego a la mayor. En mi modesto parecer, con esto sucede como con lo de los ciclomotores. Cualquier padre, o madre, que circule en coche o pasee por la ciudad tiene que ser algo irresponsable para poner a su retoño sobre esas dos ruedas viendo lo que hacen cada día los imbéciles que están subidos al ruido. Quizás es que muchos aún creen en aquella pegatina «papá, no corras» . Con las consolas pasa igual. Es mucho más cómodo darle una y que se arregle que ponerse a aturar al cativo. Y sin embargo, tampoco es necesario vestirse de corto. Tan sólo necesitan un sitio donde jugar. El problema es que no disponen de tantos para hacerlo.