Los clubes Xiabre y Lobeira agrupan a un nutrido grupo de aficionados al cicloturismo
23 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Ni la competición pura y dura, ni el garbeo relajante por el paseo marítimo. Hay otra forma de concebir el deporte de la bicicleta y se llama cicloturismo. La comarca de O Salnés ya tiene tradición en la materia y los artífices de ello son los clubes Lobeira y Xiabre, ambos con sede en Vilagarcía. Llegan los calores del verano y arranca la temporada, aunque los buenos aficionados ya se han subido al sillín, para la puesta a punto, hace dos o tres meses. «Para participar en las marchas tienes que tener dos o tres mil kilómetros encima», según explica el presidente del club ciclista Xiabre, Casimiro Estévez Martínez. Y eso se consigue saliendo un mínimo de dos veces por semana a hacer pierna por las carreteras. Los salidas organizadas son los domingos por la mañana y se diseñan con cien kilómetros por delante y con el objetivo de rodar a una media de 25 a 28 kilómetros a la hora. Una marcha nada desdeñable, si se tiene en cuenta que se habla de ciclismo por placer, que requiere una buena forma física por parte de los que lo practican. Más que hacer deporte Cuando llega el otoño y la hora de guardar la bicicleta, muchos de los aficionados siguen practicando deporte para mantener el tipo y afrontar en óptimas condiciones la próxima temporada. Pero el cicloturismo implica mucho más que hacer kilómetros. Es un disfrute del tiempo de ocio que desemboca, muchas veces, en relaciones de amistad y camaradería. ¿Se trata de un deporte caro? Hay lecturas para todos los gustos. Lo mínimo es tener una buena bici, y por menos de 120.000 euros es difícil encontrar una con las mínimas condiciones. Las mejores que se suelen ver en las marchas que se celebran en Galicia rondan los 360.000 euros. El cicloturismo goza de buena salud en Arousa -entre los dos clubes suman unas 80 fichas- pero afronta el futuro con problemas. Los jóvenes parecen muy proclives a pasar las mañanas de domingo sobre dos ruedas y, de hecho, la mayoría de los corredores peinan entre los 30 y 40 años, aunque algún sexagenario también hay.