ENTRE LÍNEAS
07 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.UNA OLA de aire sahariano ha convertido Galicia en un país tropical. Hace calor, mucho calor. Y yo sin aire acondicionado. Hoy en día casi todos los coches lo tienen, casi todas las oficinas también y son cada vez más los domicilios particulares que cuentan con estos aparatos. Lo confieso, soy de esos que adoro el aire acondicionado. Me parece indispensable y sin embargo no hace tanto tiempo que el único aire que había en mi coche era el que entraba por la ventana y que en la oficina sudábamos por partida doble. Por currar y por el abrasador verano de las Rías Baixas, que lo es pese a lo que digan los partes meteorológicos. Rápido nos acostumbramos a lo bueno. A lo que es útil. Fíjense en los móviles. Cualquiera imagina ahora su vida sin uno. Yo no. Vamos, si cuando me lo olvido en casa parece como que me falta el aire. En serio.