Comité y dirección se acusan de querer provocar un enfrentamiento en Lantero

La Voz S. G. | VILAGARCÍA

AROUSA

El pulso por las primas suma su primera semana con un ambiente enrarecido y sin diálogo Los trabajadores dicen que se vulnera el derecho de huelga y la empresa, que existen coacciones

30 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?l pulso descarnado al que parece abocado el conflicto laboral desatado en Lantero suma hoy su primera semana. La huelga, que ya es indefinida y paraliza por completo la producción de la factoría de cartonaje desde el martes pasado, registró ayer una serie de escarceos cuando la empresa intentó que varios camiones accediesen al recinto de Rosalía de Castro para cargar mercancía. La operación, frustrada, contribuyó a elevar unos ánimos que, de por sí, estaban ya bastante caldeados. Los trabajadores, organizados en turnos frente a la entrada principal de la empresa, insisten en que la dirección vulnera el derecho de huelga, al impedir que el comité acceda a las instalaciones para comprobar que no se recurre a personal ajeno a la cadena para cubrir los pedidos. Una queja que ha sido trasladada a Inspección de Traballo. Es más, los representantes de los operarios acusan directamente a los responsables de la firma de «intentar provocar un enfrentamiento» y reiteran su denuncia sobre tentativas de desviar trabajo a otras plantas. La versión de la empresa es exactamente la inversa. La dirección mantiene que el viernes pasado autorizó la entrada de uno de los miembros del comité de huelga para que visitase la zona de fabricación, pero que los operarios se negaron, aduciendo que debía ser todo un grupo el que realizase la inspección ocular. La compañía añade que en sus dependencias se almacena la producción aproximada de una jornada, fabricada hace dos semanas, antes de que se iniciase el paro, y que su única intención es poder facturarla a los clientes que realizaron el pedido. Asegura que no puede haber producción a mayores, puesto que las líneas están completamente paradas dado que todos los operarios secundan la movilización. Y denuncia, por su parte, la existencia de coacciones a los trabajadores de oficinas, «seis de los cuales han tenido que visitar el taller de neumáticos». Sin cauces de negociación Lo que nadie duda es que, a estas alturas, y tras una semana sin que la mercancía salga hacia sus destinos, la situación de Lantero comienza a ser muy delicada. La empresa advierte al comité de que la pérdida de mercado puede afectar directamente a la estabilidad de la plantilla. Pero los trabajadores parecen decididos a asumir el riesgo y a sacar adelante su principal reivindicación: que el 90% de los incentivos por producción pasen a formar parte del salario fijo. La postura de la compañía no es menos firme en su anuncio de no mover un ápice las primas, que considera como uno de los pilares del éxito de la planta vilagarciana. Así las cosas, no se vislumbra a corto plazo una solución que pueda desbloquear el conflicto y reconciliar a ambas partes.