Hacia un presupuesto sin red

La Voz

AROUSA

La cosa política

21 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?l gobierno local de Vilagarcía se la juega este miércoles en uno de los debates más complicados que se le han presentado a Ravella en los últimos años. Aunque el escenario que la teoría señala como más probable es el de una abstención del BNG, que sirva como una muestra más de la buena voluntad que inspira a socialistas y a nacionalistas a la hora de abordar las elecciones autonómicas y un virtual gobierno de coalición en caso de derrota del PP, lo cierto es que las negociaciones entre ambos grupos no han avanzado demasiado, pese a que el propio alcalde, Javier Gago , ha bajado a la arena del tanteo político de forma directa y personal. En semejantes circunstancias, la convocatoria del decisivo pleno, sin más demora, supone la asunción de un riesgo importante. Habida cuenta de la abierta hostilidad en la que se ha instalado el Partido Popular y el rechazo anunciado por Juan Fajardo , en nombre de Esquerda Unida, las únicas garantías para el gobierno local sólo pueden provenir del BNG o de un hombre: José Luis Rivera . Ciertamente, en ocasiones anteriores Rivera ha jugado un papel esencial a la hora de prestar sus preciosos dos votos a Ravella para construir una mayoría puntual con la que sacar adelante cuestiones delicadas. Habrá que ver si, en este caso, los compromisos con las peticiones de los independientes bastan para convencer a Ivil, sobre todo tras la espantada de la actualización de las tasas. En principio, los de Rivera no parecen estar por la labor. La política «in vocce» En el primer debate sobre aquellas polémicas tasas, el líder independiente inauguró una figura inédita hasta entonces en la política local: la presentación de una enmienda in vocce , es decir, de viva voz, presionando además a Ravella con un órdago absoluto: o se aceptaban sus propuestas en su conjunto, o éstas serían retiradas automáticamente. Nada de negociación, o todo o nada. Con aquella mano, Rivera Mallo no sólo cantó las cuarenta. Marcó, además, una senda peligrosa, un precedente que las distintas formaciones presentes en la corporación pueden recorrer en casos como el que se presenta el miércoles, en los que no existe un acuerdo claro, previo a la celebración del pleno. A falta de un compromiso político por parte de alguno de los grupos de la oposición, la sesión podría degenerar en una sucesión de enmiendas in vocce a gusto de cada cual. O, lo que resultaría un fiasco rotundo para el gobierno municipal, en el rechazo de sus presupuestos, con la consiguiente crisis institucional que desencadenaría un resultado así. Las razones del BNG Llegados a este punto, cabe preguntarse acerca de las razones por las que los nacionalistas no secundan la propuesta del gobierno local, además de la lógica, primera y más simple de todas ellas: que, sencillamente no la comparten. A partir de aquí existen, básicamente, dos lecturas. Una apunta a que la organización comarcal del BNG en absoluto desea la escenificación de un acuerdo con el PSOE en Vilagarcía. La otra señala, en cambio, a la escasa implicación de los socialistas en la idea de un proyecto común para el gobierno de la ciudad. Desde esta perspectiva, los de Gago sólo buscarían atraerse a los cuatro ediles del BNG para lograr su apoyo puntual con buenas palabras, para después seguir gestionando el Concello en solitario. La perspectiva de una coalición en la capital arousana para afrontar el segundo tramo del mandato, condicionada a la aprobación de los presupuestos de este año, dibujaría un nuevo escenario en el que, muy probablemente, el grupo que comanda Xosé Castro Ratón intentaría al menos intervenir. No en vano, el portavoz nacionalista es consciente desde hace tiempo de que sólo la participación en tareas de gobierno y gestión puede aportar al BNG el plus que necesita para seguir creciendo y presentarse en su día como alternativa sólida. Pero la jugada no sólo interesaría al Bloque. Si algo ha conseguido Ravela en su estrategia de gobierno en minoría ha sido alimentar a un contrincante que alcanza ya dimensiones preocupantes para las formaciones de izquierda. Desde el mismo momento en el que suscribió el acuerdo institucional y accedió a una concejalía liberada, el popular Tomás Fole ha ido concentrando protagonismo, socavando la gestión socialista desde los pasillos de la Casa Consistorial y, libre de ataduras y prejuicios, pues su experiencia anterior en política era nula, sorprendiendo a propios y extraños con iniciativas como las de echarse a la calle para exprimir el cabreo de los conductores atascados en Vilagarcía. Se acusa al portavoz conservador de demagogia e irresponsabilidad. Sea o no así, no cabe duda de que ver a un concejal trotar las aceras da que pensar y crea imagen, frente a un gobierno local alejado del pulso de la calle. Aunque de dudoso gusto, en esta búsqueda de nuevas fórmulas podría incluirse la campaña de mensajes de móvil contra Alejandro Quintela . Por cierto, los socialistas manejan ya un nombre como promotor directo de la idea: el de Maribel Fernández , la concejala popular de Trabanca. Ante semejante panorama, parece claro que el único partido que está rentabilizando con creces su concejalía liberada es el PP. Ni el BNG ni el propio PSOE obtienen de ellas brillo político. Es más, en el caso de Ravella, incluso algún problema. Así que también por este lado un cambio en la organización del gobierno daría a ambos una nueva oportunidad. Veremos.