Análisis | Los que ya no serán diputados autonómicos Parlamentarios, aspirantes a serlo, políticos con la promesa en el bolsillo y otros que han dejado pasar la oportunidad son ya sólo efectos colaterales del tenso proceso de formación de listas
10 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Antes incluso de que Manuel Fraga dejase caer la posibilidad de adelantar al mes de junio las elecciones, en todos los partidos se había desatado ya una lucha sorda por estar bien situado de cara al siempre tenso proceso de conformación de candidaturas. La inmediatez impuesta por el presidente de la Xunta a los comicios rebajó el nivel de pelea de otras ocasiones, pero haber lo hubo, y ha hecho posible una vez más que aumente la gran legión de los deseheredados, el pelotón de los no elegidos, del que se teme su ánimo de venganza y por lo bajo se aplaude su resignación política. El temor a perder el poder ha llevado en esta ocasión a que la revuelta en el PP se produjese en el mismo Gobierno. En lo que respecta a la provincia de Pontevedra, los vanos intentos del conselleiro Jesús Pérez Varela fueron los más sonados por su fracaso, como le ocurrió en el 2001, pero entonces las encuestas quemaban menos. Si su partido no revalida la mayoría absoluta, se apunta que iniciaría la pugna por la alcaldía redondelana, máxime si Xaime Rey decide jubilarse. El no definitivo lo obtuvo antes el conselleiro de Sanidade, José Manuel González, quien pese a la intermediación de Ana Pastor no obtuvo plaza. El histórico, a pesar de sus 40 años, Juan Casares sufrió hasta el final antes de ver abocado su futuro hacia la empresa familiar. Lo intentó con el propio Fraga, quien aseguran que le hizo comprender la necesidad de los relevos en política. Pero a última hora casi consigue una plaza por A Coruña, pero no. Desde Vigo se le había puesto una cruz, y eso no era buen aval. Ángel Latas tendría que haber sido el beneficiado, pero el asesor de la alcaldesa no pareció el adecuado ante tanto conselleiro y hombre en puestos de salida. Se tentó a una famosa, pero dijo que no y ante eso Corina Porro hizo más fuerte su apuesta y coló a su edil de Cultura, López Chaves. Juan Pedrosa, que sale de la Mesa del Parlamento hacia la nada política, se llevó como Casares el disgusto de su vida, menor que el de la presidenta del puerto de Marín, María Ramallo, que quería volver a Santiago para preparar su carrera hacia la alcaldía. Nava Castro y el baionés Manuel Vilar estaban en la recámara, pero es demasiado pronto para volver por la puerta grande a la casa popular. El secretario comarcal de los socialistas vigueses, Miguel Barros, es uno de los grandes desheredados en el proceso de confección de listas en su partido. Logró el respaldo de la militancia de la comarca, el asentimiento de la de Vigo, pero no fue suficiente para que volviese a Santiago. Su voz fue la que más se oyó de entre todos los partidos a la hora de criticar una exclusión, en este caso la suya, pero Touriño no se ablandó. Cabalgando en las encuestas, el candidato socialista bajó al secretario local de su partido hasta el puesto ocho, circunstancia aceptada por él, pero no aplaudida mayoritariamente por los suyos, ya que ese es un puesto de riesgo. Para contar con garantías de ser elegido Gallego tendrá que poner a la militancia a trabajar sin desmayo, principistas y touriñistas todos a una, y en Santiago se pensó que esa era una jugada maestra. El no de Madrid a Villarino como número dos y al menos dos ofertas a mujeres sin respuesta positiva, hizo entrar a Abel Losada, hasta ahora siempre remiso a la primera línea de los procesos electorales. El sempiterno suplente Pedro Borrajo y algún aspirante del Condado, Louriña, Val Miñor, Deza o del centro de O Morrazo, se quedaron sólo en eso. El ex primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Ponteareas, Roberto Mera, fue el que más fuerte apostó en el BNG por ir en las listas y el que más perdió al no ser elegido. Intentó ser el dos, y así lo propusieron incluso los suyos en Vigo, pero sólo el 8,6% de los militantes respaldó su sueño. Bieito Lobeira, el joven-veterano parlamentario y segundo de la candidatura nacionalista se convirtió en la diana de los Non Adscritos de Mera, quienes además de en lugar de la edil pontevedresa Carmen Dasilva (que a su vez jubila a Salomé Álvarez) querían a la profesora universitaria María Xosé Vázquez. Sectores de la CIG también han dado la voz de alarma: «faltan os nosos representantes».