Bivalvos muertos de hambre

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | Los problemas Los tanques de fitoplacton de las instalaciones isleñas están a tope. Sin embargo, el alimento que en ellos se genera no es suficiente para mantener la producción de almeja.

09 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

? Antonio Fernández se le nota un poco cansado de pelearse para lograr que el criadero de Punta de Quilma funcione como debiera. Ahora, «que la dirección intente echarnos a los perros y culparnos de lo que no es culpa nuestra» ha colmado su paciencia de técnico y le ha hecho romper su silencio. Y tras ese silencio se esconde un problema muy sencillo: las almejas del criadero se están muriendo, literalmente, de hambre. Fernández señala que la hattchery está preparada para producir semilla de dos o tres milímetros. Sin embargo, la decisión del equipo de Didier Eric Dios ha obligado a aguantar en Punta de Quilma importantes cantidades de almeja que superan ya esas dimensiones: el cabildo sabe que hay un problema con la fase de preengorde, y la solución que ha adoptado es obviar la batea y cargar todo sobre la hattchery, donde se preengorda actualmente la almeja hasta que alcanza los 8 ó 9 milímetros. ¿En que ha derivado todo esto?. En que tres tanques estén llenos con una producción de tallajes elevados «que podría coger en uno», que consume ingentes cantidades de alimento, y que obliga a recortar la comida que llega al resto de la cría. Eso hace que la almeja esté muy debilitada: «el animal tiene que elegir entre engordar la vianda o engordar las valvas (conchas). Evidentemente, si tiene poca comida la usará para sobrevivir él, lo que hace que las conchas se debiliten mucho. Eso acaba provocando que suban los índices de mortandad, porque las conchas se rompen». Las conchas se rompen sin que nadie pueda hacer nada: los tanques de alimentación en los que se genera el fitoplacton están llenos a rebosar, al cien por cien de su capacidad. Pero eso no es suficiente. «A lo mejor, cuando acaben el invernadero que nos están construyendo, la situación mejora un poco», explicaba ayer el responsable técnico del criadero. Pero de momento no hay soluciones, sólo problemas. En su último informe, Fernández señalaba que «debido a la demanda de alimento vivo (fitoplacton) por la semilla estabulada en el semillero, no nos planteamos el acondicionamiento de reproductores durante el primer trimestre del 2005». Lo que acabará derivando en una importante caída de la producción. No sabe si el cabildo conoce ese hecho: «nunca han tenido una reunión conmigo ni para analizar los informes». Su contacto con la dirección es mínimo, y más que encuentros son encontronazos. «Admito que se critique mi trabajo, pero no que se me culpe de lo que no soy responsable. Y es lo que hacen».