Análisis
07 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?in perjuicio de que todo este asunto deba acabar sobre la mesa de un grafólogo, la simple comparación entre las distintas firmas genera serias dudas acerca de que la rúbrica de las recetas en blanco sea, efectivamente, la de Gonzalo Durán. No obstante, y aun constituyendo un factor central para el esclarecimiento de la denuncia, esta constatación sólo respondería a una de las varias interrogantes que ha suscitado la reclamación sobre las prescripciones médicas en Baión. ¿De quién es la firma? La primera cuestión resulta obvia. Si la firma no es la de Gonzalo Durán, ¿quién ha firmado las recetas en las que no figura más que esa rúbrica y el nombre del medicamento? La normativa es clara al respecto. El médico no puede en ningún caso delegar su firma, y las prescripciones de fármacos deben incluir siempre tanto sus datos como los del paciente, la fecha en la que se despacha la minuta y la posología del tratamiento. Quien haya firmado ha vulnerado un buen número de requisitos fundamentales. ¿De quién es el talonario? La responsabilidad del facultativo se extiende al talonario de recetas y al sello que debe acompañar su firma. El médico debe comunicar su pérdida o robo antes de 24 horas, pues a partir de ese plazo lo que suceda con ellos podrá serle imputable. Al hilo de la identificación de la rúbrica, la investigación debe aclarar a quién pertenece el taco de prescripciones. ¿Qué sucedió en la farmacia? Al margen de quien haya firmado, el Sergas tendrá que aclarar si el despacho de medicamentos con recetas en blanco, que incluso serían completadas en la propia farmacia, es una práctica habitual en Baión, tal y como se desprende de la denuncia.