ENTRE LÍNEAS
07 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.VIVIMOS en una época en la que hay hamburguesas de soja, yogures que no son yogures, chocolate hecho sin cacao, leche que no ha visto una vaca en su vida o albóndigas de algas pero que saben a ternera. Hubo una edad de piedra, otra de bronce y una de hierro. A la actual le llamarán la edad del sucedáneo. Una época en la que casi nada es lo que parece. Todo sabe como si fuera, pero no es. Huele y tiene la misma textura, pero no es. Y en estos tiempos de engaño en los que uno ya no sabe a qué atenerse las cosas son realmente difíciles. Ahora las chicas te quieren, pero como amigo y los chicos nos enamoramos de cuerpos hechos de silicona, de mentira. La culpa es de la opulencia. Sí, señores. Comemos y gozamos demasiado y cuando eso sucede se piensa en cosas sin importancia. ¿El resultado? El sucedáneo y la chorrada.