Bus sin parada

AROUSA

AREOSO | O |

04 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO era pequeña pasaba todos los veranos en la aldea. Era perfecto, sobre todo porque los niños nos juntábamos cada día en el campo de la fiesta para jugar durante horas. Al finalizar el verano algunos hacíamos las maletas, pero la mayoría se subía en el autobús escolar e iniciaba un recorrido diario de siete kilómetros para ir al colegio. Sólo en mi parroquia utilizaban entonces ese autocar unos veinte o treinta niños. Hoy, ese bus recoge a dos gemelas de seis años. Pero ellas no están en el debate. Estos días hemos recuperado la eterna discusión sobre los carteles de Fraga. Llevamos muchos meses oyendo discrepar sobre quién nos trae más asfalto. E incluso nos prometen una cumbre en las alturas para debatir sobre quién es el que se porta mejor con Galicia. Y a mi esas discusiones me parecen vanas. Porque en realidad lo que necesitamos saber es, por ejemplo, qué piensan hacer para que cuando esas dos niñas cumplan los doce y dejen el colegio, el autobús escolar siga teniendo parada en mi aldea. O lo que es lo mismo: qué van a hacer para que la otra Galicia, esa que está a años luz de la costa -¡y ya es decir!- no se nos muera del todo. ¿Asistiremos a ese debate? Hagan apuestas.