Los escasos pero fieles espectadores del teatro gallego contaron con un cómodo y acogedor salón de actos en la casa de cultura hasta que se inauguró el auditorio. A partir de ahí toda la oferta pasó al magnífico edificio de César Portela, con la sensación de vacío que ofrece un auditorio de 754 butacas en la que sólo están ocupadas las primeras filas. Por eso no todo el mundo vio con buenos ojos que se dejara de usar el salón de actos con la intención de destinar ese espacio a la ampliación de la biblioteca municipal, que hace tiempo que se ha quedado pequeña. Pero el grupo de gobierno mantuvo su idea inicial y la semana pasada comenzaron las obras de remodelación. Las últimas filas de butacas fueron retiradas y en su lugar se colocaron mesas para uso de los lectores y estudiantes. Juan Fajardo, portavoz de IU, ya se manifestó en contra de este proyecto y apostó por la creación de una biblioteca nueva que diera servicio a las necesidades de los vilagarcianos. El BNG y el PP coinciden con IU. Castro Ratón defiende la permanencia del salón de actos para el teatro gallego, ya que se trata de un recinto reducido pero de buena acústica y marco incomparable. «É unha aberración dende o punto de vista estético. Nós queríamos o edificio Simeón para ampliar a biblioteca, pero iso xa non pode ser». Para Tomás Fole, lo que se está haciendo con la biblioteca es una prueba más de cómo gestiona el gobierno local, «que no busca soluciones reales a los problemas y los va parcheando. Lo que se está haciendo en el salón de actos es una verdadera chapuza».