Un largo listado de desencuentros

La Voz

AROUSA

21 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?¿Por que estamos fóra?». Marcos Castro, el presidente de Amegrove, mastica con calma la pregunta. La respuesta es larga, pausada, y fruto de largas reflexiones. El exceso de cupo El problema de Amegrove que derivó en su expulsión arranca de años atrás. La dirección de Opmega asegura que los grovenses iban sobrepasados 400.000 sacos con respecto al resto de socios de la central. Marcos Castro reconoce que esa circunstancia puede darse, y explica por qué. Amegrove tiene bateas de mejillón de clase europea y normal en Meloxo y O Galiñeiro. Las primeras suelen estar afectadas por la toxina y las segundas no, por lo que éstas acumulan ventas. Amegrove considera que sus socios de Meloxo «tamén teñen dereito a vender o seu traballo», y por eso su depuradora compró ese mejillón y desestimó el ofrecido por Opmega. En cualquier caso, los excesos de cupo acumulados por los grovenses suelen rebajarse considerablemente durante los largos episodios tóxicos que padecen. «Por non dicir que eles nos deben a nós 100.000 bolsas de grande», concluye Marcos Castro. A su juicio, el problema podría haberse subsanado con diálogo. ?l tripartito depurador Otro de los puntos de desencuentro entre Amegrove y Opmega surgió de una propuesta que la directiva de la central hizo a los mecos para «canalizar a venta de todo o mexillón fresco a través de tres depuradoras: Megalmar -propiedad de Opmega-, Amegrove e outra». Las tres tendrían un trato preferente que se plasmaría en un precio rebajado que se lograría filtrando el mejillón por Megalmar. Ante la presión de los socios de Amegrove, que reclamaban a su depuradora que adquiriese su propio mejillón, y el resquemor de la directiva ante un pacto que «non nos acababa de gustar, porque o mexillón hai que vendelo o máis caro posible», los grovenses se desvincularon. ?as elecciones Con las relaciones ya tensas, tocan campanas electorales en Opmega. Amegrove se alinea con Julián García, que compitió con Figueira. «En principio, Julián era o único candidato, e en principio tiña o apoio da anterior directiva. Considerabamos que era unha persona adecuada, e ademais foi o único que nos pediu o noso apoio. Así que o apoiamos». «Pero ese candidato perdeu as eleccións, e eso é algo que tampouco se nos perdonou». ?l gran cliente Para el presidente de Amegrove, el pecado más importante cometido por su organización fue conseguir a un cliente, «un gran cliente», que también quería Opmega. Marcos Castro reconoce que fue el gerente de la central el que puso en contacto a esa gran empresa con los grovenses: «trouxoo a O Grove para demostrarlle o bos que somos, o preparados que estamos e todo eso. Pero claro, ao cliente gustoulle a nosa forma de facer as cousas e preferiu traballar con nós». Marcos Castro afirma que «a nosa intención non era roubarlle o cliente a ninguén, pero se unha empresa fai unha proposta, nós non podemos rexeitala». ?uestión personal Javier Figueira «tomou esto eso moi a peito, como unha cuestión personal».