La cosa política
02 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?esde que Francisco Fontán se vio obligado por su enfermedad a dejar de facto la corporación de O Grove, pese a mantener su acta como edil, nada ha vuelto a ser lo mismo en el grupo de gobierno que preside el popular Miguel Ángel Pérez . El alcalde suda tinta china para bregar en solitario con la ingente carga de trabajo que genera la gestión municipal, y que antes se echaba a las espaldas el de Meloxo. Arrinconado por la negativa en redondo de la oposición a aprobar la liberación de Ana Isabel Domínguez , responsable de Seguridad, Servizos Sociais y Xuventude, como concejala a sueldo, acaba de proponer una fórmula que puede resultarle muy cara por lo que respecta al equilibrio interno de su propio equipo. Como Fontán, Ana Isabel Domínguez se fogueó a fondo en la crisis del Prestige . La concejala se integró inicialmente en el comité de crisis que, desde la cofradía, se encargó de enmendar los despropósitos de la Administración y el vacío de gestión desde la Xunta y el Estado durante las primeras semanas de la catástrofe. La cosa duró poco, porque rápidamente el gobierno local se desvinculó de una comisión cuya mera existencia cuestionaba el papel del Partido Popular y recordaba que el aparato administrativo bajo su mando había desaparecido del mapa cuando más necesario era. A pesar de ello, la edil continuó trabajando. Porque si hay algo que incluso sus más fervientes detractores reconocen, es la capacidad de trabajo de la concejala de Seguridad. Más recientemente, cuando el percebeiro Antonio Prol desapareció, Domínguez estuvo desde primera hora del día a última hora de la noche al pie del cañón. Aquel tiempo confuso del chapapote ofreció a quienes lo protagonizaron la oportunidad de descubrir una nueva forma de hacer política en O Grove, de aunar esfuerzos en pos de un objetivo común que se situaba muy por encima de las clásicas rencillas. Una oportunidad de tender un puente sólido entre el gobierno y la oposición a la hora de plantar cara a los problemas más acuciantes del municipio. Una lección para el futuro. La oportunidad perdida Sin embargo, el resultado se situó en las antípodas de semejante planteamiento. Si antes no estaban precisamente a partir un piñón, aquellos días sellaron definitivamente el desencuentro entre Domínguez y los representantes de los grupos de la oposición meca. La izquierda le reprocha, entre otras cuestiones, un ideario demasiado conservador. Baste recordar sus ordenanzas sobre la prohibición de la mendicidad y la venta ambulante, justificada, en este último caso, por el aspecto de la zona del puerto en verano, que a la edil se le antojaba muy parecido a «Marruecos». La oposición, en fin, no está por la labor de adjudicar a Domínguez un sueldo a cuenta de su trabajo en la corporación. Y, viéndolo meridianamente claro, Pérez acuña una idea: que sea la propia oposición la que elija el nombre del concejal liberado. El juego no resultaría demasiado peligroso, de no ser porque hay más candidatos para la plaza. El responsable de Educación, Medio Ambiente y Facenda, Fernando Meis , aspira también al puesto. E incluso podría haber una tercera carta en la baraja: la del concejal de Deportes, Alexandre Aguín . Los riesgos en los que incurre el alcalde son varios. En primer lugar, someter algo así a la voluntad de la oposición supone hacer patente un signo evidente de debilidad, que ha sido mal recibido en las propias filas del PP grovense. Porque, y esta es una consecuencia inmediata de lo anterior, el regidor pierde legitimidad ante sus compañeros de grupo, al mostrarse incapaz de tomar una decisión personal sobre una cuestión tan delicada, y acudir en cambio al contrincante para que la ejecute. Mal si la oposición escoge a Fernando Meis , porque Ana Isabel Domínguez habría sido abandonada hasta cierto punto a su suerte por su jefe de filas. Mal si, por una carambola, la elegida fuese la responsable de Seguridad, porque los miembros del grupo de gobierno podrían exigirle explicaciones por lo innecesario, en tal caso, de recurrir a los escaños de enfrente. Y mal si la intención del regidor es simplemente que la oposicion le diga que no quiere a ningún liberado, porque habrá tentado igualmente a la suerte, y lo de menos en este caso es el resultado; con el gesto es suficiente. El papel en la Diputación En cualquier caso, no todos los aspirantes parten del mismo punto en la carrera hacia la concejalía liberada. Así, por ejemplo, Ana Isabel Domínguez cobra un sueldo de la Diputación de Pontevedra a raíz de una resolución presidencial por la que es incorporada al personal eventual de la institución. Un caso semejante al de la alcaldesa de Ribadumia, Salomé Peña , que ocupa un puesto de asesora del presidente después de que los independientes y el BNG se negasen a liberarla.