ENTRE LÍNEAS
22 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SON MUCHOS los que piensan que los gobiernos que tienen mayoría absoluta no son buenos. La verdad es que es una contradicción, porque se supone que un partido político desarrollará de un modo más eficiente su proyecto si cuenta con los votos necesarios en el Parlamento. Sin embargo, la experiencia nos ha enseñado que en minoría los gobernantes son más dialogantes, más tolerantes y, en definitiva, más inteligentes y que cuando tienen mayoría absoluta literalmente se les va la olla. El poder les pierde, dejan de dialogar, se endiosan y pierden el sentido común. Pero el peor de los casos es un gobierno en minoría y que se niega a negociar con la oposición. El resultado de esa combinación es la paralización de la Administración y la inestabilidad política. En política, llegar a acuerdos no es una posibilidad. Es una obligación.