Telefónica deja sin servicio a A Basella por no enterrar un cable

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA

AROUSA

Los vecinos de la calle vilanovesa llevan tres años pidiendo que se les instale la línea La empresa alegaba que en el lugar confluían varios «problemas técnicos»

14 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Sorprendidos e indignados. Así están los vecinos de la vilanovesa calle de A Basella con la empresa Telefónica. Llevan casi tres años reclamando a esta compañía que instale el teléfono en sus viviendas, pero ésta se había limitado a explicarles que en la zona confluían varios problemas técnicos y que les resultaba imposible. Ahora han descubierto que todos los impedimentos radicaban en costear unas obras destinadas a enterrar un cable. Según explica uno de los afectados, Manolo Janeiro, hace unas semanas recibió la llamada de un representante de la empresa que le explicó que si llevaban casi tres años sin teléfono era porque el titular del edificio de enfrente se había negado a autorizar a la compañía a colgar un gancho en su fachada. Janeiro le explicó entonces que esas mismas obras podían llevarse a cabo enterrando el cableado, «pero veume a dicir que esas obras eran máis caras e a compañía non as autorizara», explica. De esta forma, los afectados descubrieron que «levaban casi tres anos enganándonos». El origen del problema Los problemas de estos vecinos comenzaron cuando se trasladaron a vivir a un nuevo edificio en A Basella. Entonces pidieron a la empresa que les diera de alta la línea de teléfono que tenían en sus anteriores viviendas. Pero pasaron los meses y nadie se personó en sus casa para efectuar la instalación. Decidieron entonces presentar una reclamación por escrito y otra a través de Consumo, pero Telefónica se limitó a explicarles primero que estaban pendientes de una ampliación de la red y, más tarde, que carecían de la infraestructura necesaria. Los afectados consideran ahora que la compañía les ha engañado, «segue abusando dunha posición de privilexio porque non hai outra empresa, pero o que me doe e que me estiveran tomando o pelo», argumentan. También critican que «quedámonos sen teléfono porque a compañía non quixo facer unhas obras que con tres recibos, pagaríamos nós». Ahora Telefónica ha conseguido el permiso de otro edificio para colgar el mencionado cable y les ha solicitado autorización para colocar el otro extremo en su fachada. Sin embargo, estos afectados están dispuestos a quedarse sin teléfono. «Despois desta tomadura de pelo, na nosa fachada non colgan nada, así quedemos sen teléfono para sempre», sostiene Janeiro. También se niegan a seguir siendo clientes de esta empresa y anuncian que darán de baja todos los contratos.