Análisis | El tortuoso proceso seguido por la denominación de origen La ronda de contactos persigue que todos los implicados en lograr el distintivo de calidad definan si quieren conseguir una denominación sólo para fresco, o también para procesado
26 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?En el año 2000, los productores del mejillón de Galicia iniciaron los trámites necesarios para que la Comisión Europea concediese la Denominación de Origen Protegida para ese producto». Con esas palabras arranca un documento remitido el 31 de enero de este año a los mejilloneros gallegos por la Fundación Galicia-Europa, un órgano que debe actuar como mediador entre la administración europea y los administrados gallegos. En esta ocasión, por ese puente circularon malas noticias para la denominación de origen. El documento enviado a Galicia señalaba una evidencia: que la denominación de origen del mejillón gallego se había atragantado, inexplicablemente, en algún punto del camino. Los obstáculos detectados por la Dirección General de Agricultura son dos: «en primer lugar, es preciso restringir la concesión de tal denominación al mejillón fresco». Y, en segundo término, «es necesario reducir el área geográfica a las zonas de producción». Desbloqueo Si desde Galicia las partes implicadas se atuviesen a las exigencias planteadas desde Bruselas, la denominación de origen «pasaría al trámite siguiente, que tiene una duración de seis meses» para que, acto seguido, la comisión europea procediese a registrar la primera DOP comunitaria para un producto de la pesca. Tras conocer todas estas consideraciones realizadas por la Fundación Galicia Europa, el Consello Regulador ha comenzado a pulsar la opinión de todos aquellos que están implicados en la consecución de la Denominación de Origen Protegida para el mejillón gallego. Desde el Consello se ha apostado por seguir defendiendo con uñas y dientes una DOP que proteja tanto al mejillón fresco como al procesado, y de momento sus tesis han recibido el respaldo de las organizaciones consultadas -las asambleas de Opmega y de la Federación Arousa Norte-. Conseguir la DOP tal y como está planteada es el objetivo perseguido por el equipo que dirige Ramón Dios. Pero, ¿hay más alternativas?. Algunas voces, surgidas en la asamblea de Opmega, plantearon la posibilidad de que el Consello se asegure la DOP para el mejillón fresco y que para el resto -el cocido y el congelado- se opte por otra marca de calidad, una Identificación Geográfica Protegida -IGP-. La diferencia entre uno y otro título de garantía parece mínima, pero en realidad están separadas por un abismo: la denominación «define los productos cuya producción, transformación y elaboración se realiza en una región concreta y determinada». Las dudas Sin embargo, la IGP sólo obliga a que uno de los tres pasos que debe dar el mejillón -producción, depuración o procesado- tenga lugar en un área determinada. O, lo que es lo mismo, si el reglamento no se ata hasta el extremo de ser idéntico al de la denominación, podría darse la circunstancia de que esa etiqueta acabase protegiendo mejillón foráneo que fuese procesado en Galicia. El Consello está dispuesto a dar la batalla para lograr conseguir que la denominación de origen sea la soñada hace cinco años por quienes iniciaron el camino. Y es que esa es la única vía, dicen, para evitar que el sector se deslice inevitablemente hacia una situación de crisis y de falta de identidad.