Pesca y Concello regularán la línea de costa de los edificios de Carril

La Voz LA VOZ | VILAGARCÍA

AROUSA

El alcalde de Vilagarcía mantuvo en días pasados una reunión con la directora xeral de Recursos Mariños para abordar el problema surgido en nuevas edificaciones cercanas al paseo marítimo y afectadas por la Ley de Costas cuyos propietarios han visto cómo se les abrían expedientes sancionadores después de cumplir a rajatabla con las exigencias del plan urbanístico y por lo tanto, con la normativa que exige el Concello para otorgar las licencias. El problema de base está en que los requisitos de la Ley de Costas no coinciden exactamente con los que recoge el plan urbano municipal, y así, los propietarios que edificaron cerca del paseo marítimo, sobre todo en la zona de Carril, vieron cómo la consellería les abría expedientes por la línea de separación con respecto al mar, y todo ello pese a mantener la alienación con otros edificios construidos anteriormente. Acuerdo conjunto La reunión entre responsables del Concello y de Pesca se produjo por la necesidad de armonizar ambas normativas y llegar a un acuerdo sectorial para estas zonas que están afectadas, por un lado, por la Ley de Costas, y por otro, por el plan urbanístico municipal, que además de las alienaciones recoge aspectos relativos a las alturas, rasantes y fachadas. En el encuentro que mantuvieron Javier Gago y María del Carmen Bouso Montero, junto con técnicos de su gabinete, se acordó abrir una línea de negociación que se perfilará en reuniones posteriores y que tiene por objetivo crear un instrumento de planificación que permita resolver las dudas y las contradicciones que existen en la actualidad para la construcción en la fachada marítimo terrestre. Hay que tener en cuenta, no obstante, que hay edificios que se construyeron antes de la Ley de Costas, por lo que el hecho de mantener la misma alienación que los antiguos no tiene por qué ser un argumento válido. De hecho, en la reunión entre el alcalde y la directora xeral, calificada posteriormente como «cordial e moi interesante» quedó claro que la línea de servidumbre de veinte metros deberá ser respetada.