En directo | La ceremonia vista desde Barbanza La familia del tetrapléjico sonense y Ramona Maneiro estuvieron presentes en los discursos de agradecimiento de varios de los premiados por «Mar adentro»
31 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Los nervios a flor de piel, la alegría y la emoción con los que los miembros del equipo de rodaje de la película Mar adentro , y en especial los premiados, vivieron la gala de entrega de los premios Goya, invadieron a los familiares y amigos de Ramón Sampedro que siguieron la ceremonia desde sus hogares, a cientos de kilómetros del Palacio de Congresos de Madrid. Pegados a la pantalla del televisor, los seres queridos del tetrapléjico sonense sintieron como algo propio o compartido la concesión de las catorce estatuillas, especialmente de aquellas que simbolizan la recreación cinematográfica de sus vivencias personales. Muchos de ellos no pudieron contener las lágrimas ni evitar que los pelos se les pusieran como escarpias al escuchar sus nombres o el de Ramón Sampedro en boca de Alejandro Amenábar, Javier Bardem, Mabel Rivera o Lola Dueñas. Estos tuvieron palabras de gratitud y cariño para el matrimonio formado por José Sampedro y Manuela Sanlés y para sus hijos Luis y Manuela. También se acordaron de Ramona Maneiro. A los aludidos, el sentimiento de felicidad les duraba todavía ayer, y cabe suponer que no se borrará nunca de sus recuerdos. Manuela Sanlés, la cuñada de Ramón Sampedro que lo cuidó durante casi treinta años, no se perdió ni un segundo de la gala. «Cando lle deron o Goya a Mabel Rivera saltáronme as lágrimas aos ollos, viñéronme á cabeza moitos recordos de Ramón», confiesa. Manuela desea, como agua de mayo, que la llame pronto alguien del equipo de rodaje para poder transmitirles su más sincera y sentida enhorabuena. «Esperaba que levaran moitos premios porque a figura e a historia de Ramón son coñecidas en todo o mundo, pero non pensei que a cousa chegara a tanto; Ramón había de estar ben contento», afirma Manuela Sanlés. En A Pobra, Ramona Maneiro tampoco quiso perder ripio de la gala. Al poco de empezar, su corazón ya tuvo el primer sobresalto, pues se emocionó mucho al ver a Tamar Novas recogiendo el Goya. El tiempo se le hizo eterno aguardando el momento de saber si obtendría recompensa o no su álter ego en la gran pantalla. «Lola Dueñas o tiña moi difícil porque as súas rivais eran moi boas, pero ao final logrouno e aledeime moito», dice Ramona.