El contagio

AROUSA

AREOSO | O |

31 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EN ESTOS días inciertos en que vivir es un arte... decían los Celtas de Cortos. Ciertamente, vivimos en un incierto país de gaita. Los gallegos, hace años, éramos aquellos personajes de la escalera, en la que nadie sabía si subíamos o bajábamos. El resto de la incierta España nos tenía un pelín de recelo por aquello de responder con una pregunta a todo lo que se nos cuestionaba. Sin embargo, desde que nos hemos modernizado tanto y copiamos tantas gilipolleces del resto de la tropa, aquí no hay quien viva. Por que, sin ánimo de ofender a nadie, bien sabido es que los andaluces son esos tipos con gracia que exageran las cosas así como si de pescadores de truchas se tratase, los madrileños aquellos otros que van de chulitos y presumen de ser de la capi y los gallegos, sí los gallegos, éramos los coitados serios que, si bien meaban por nosotros y decíamos que llovía, cuando dábamos una palabra era de verdad de la buena. Ahora, le damos mayoría absoluta a un señor que prometió por pasiva y activa que no volvería a presentarse a las elecciones, no le echamos nada en cara a un hombre que nos habló de hilillos y mentimos sin ruborizarnos siquiera. La idiosincrasia a tomar viento fresco. Sí, es cierto, todo lo malo se contagia.