?a progresión de la construcción en Vilagarcía escapa a toda previsión, incluso aquellas que corresponden a los profesionales del ramo. Corría el año 2001 cuando el Colegio de Arquitectos hacía balance de la explosión urbanística de la capital arousana durante el ejercicio anterior. Con una facturación de 48,08 millones de euros, la ciudad se puso al frente de la provincia por lo que respecta a la actividad del sector, por encima incluso de Pontevedra. El órgano colegiado había visado entonces 1.282 proyectos concebidos en Vilagarcía. Y sus miembros hacían cálculos sobre el futuro que le aguardaba al negocio urbanístico en la tercera ciudad de la provincia. Los arquitectos auguraban un par de años más de crecimiento, hasta el 2002. A partir de ahí, las cosas se enfriarían. Arriba desde 1996 La lectura del 2001 pareció confirmar la opinión de los expertos, aun antes de lo esperado. La facturación cayó a 25 millones de euros, un nivel semejante al de 1998, que suponía casi la mitad menos que el año anterior. El 2002 mejoró los resultados. Pero el 2003 volvió a batir el récord registrado en el 2000 y el 2004 ha confirmado que aquello no era flor de un día. En definitiva, el sector ha superado ya en dos años la esperanza de crecimiento diagnosticada por los arquitectos. En realidad, el fenómeno expansivo del negocio inmobiliario hunde sus raíces en la mitad de la década de los noventa, cuando las cifras comenzaron a ir hacia arriba. El proceso ha dejado una profunda huella en la ciudad, en ocasiones a costa de construcciones históricas y la identidad urbanística de la ciudad.