CON GOTAS
21 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ES DIFÍCIL sentarse en el filo de la navaja sin cortarse. El gobierno de Vilagarcía se abrazó a su contrincante de siempre para bailar al borde del abismo. Las piezas sonaban y la cosa iba tirando. Hasta que pasó lo que tenía que pasar, y la bofetada se oyó en Teruel, que también existe. Rivera acaba de echar por tierra el delicado equilibrio que le había convertido en hábil protagonista de la vida municipal. No supo distinguir el delgado hilo que separa la utilización legítima de una situación favorable de la simple extorsión política. Será difícil que recupere lo perdido. De paso, deja a Gago y a los suyos en una sonrojante evidencia; a ellos, que arriesgaron la coherencia lógica e ideológica en aras de una estabilidad frágil y cautiva. Primero del derecho y luego del revés. Los dos pierden. Ganan PP, EU, y sobre todo BNG. Qué mala es la soledad.