Globalización

AROUSA

AREOSO | O |

02 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

NO ES la primera vez que algún conocido se sorprende de los ritos que circulan por el mundo adelante. La última ocasión fue en el funeral de Arafat. «Están locos, mira cómo pelean por intentar tocar el féretro», dicen. Y sin embargo, cuando tú replicas con las hostias que se ven en el Rocío por intentar tocar una imagen, o con la gente que camina de rodillas durante kilómetros por su fe, te cantan la de Alejandro Sanz. Y cierto es que no es lo mismo, al menos la biografía de Arafat la conocemos de primera mano. La verdad es que, a riesgo de ser políticamente incorrecto (¿quedan políticos correctos? ¿quedan políticos, en realidad?), me sorprende que en un país que se dice laico, los festivos se sigan rigiendo por la religión cristiana. Supongo que un musulmán o un judío tendrá su derecho a celebrar el Ramadán o el Yom Kipur con toda su fe. Ah, pero no. Usted, católico, apostólico y romano festeja la Navidad, la Semana Santa y la fiesta del patrono . Su vecino, marroquí o de Jordania, también las tiene que celebrar. Por narices, «ya que vienen a España, que se adapten». Me da la risa todo el buen rollito que se traen algunos con el asunto de la inmigración. Las primeras barreras están ubicadas en el calendario laboral. Sí, ya sé, puritita demagogia.