«El escritor arousano renovó la prosa con sus arcaísmos»

José Miguel López RIBEIRA

AROUSA

CARMELA QUEIJEIRO

Entrevista | Rodolfo Cardona

01 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Rodolfo Cardona es un valleinclanista declarado. Ayer dio buena prueba de ello en A Pobra con su ponencia sobre la estancia del escritor arousano en Nueva York, centrándose en un artículo de Isaac Goldberg publicado en diciembre de 1921 en el periódico Boston Evening Transcript . -El título es muy clarificador: «Un aristócrata de las letras españolas nos visita». Refleja el contraste entre el tratamiento recibido por Ramón y el que se le tributó a otros visitantes, como Vicente Blasco Ibáñez. Goldberg comenta que mientras Valle pasó casi desapercibido, al segundo, la Metro Goldwyn Mayer le firmó un contrato para filmar sus novelas, cuando el autor del esperpento era infinitamente mejor. -¿Ello se debía a que Valle-Inclán no era muy conocido en Estados Unidos? -Había gente ilustrada que conocía la obra de Valle en profundidad y que reconocía su contribución al estilo de la prosa de la época. Como el propio Isaac Goldberg decía: «Valle-Inclán no escribió libros sobre ecuestres cuadriculados -en referencia a Los cuatro jinetes del Apocalipsis de Blasco Ibáñez. Lo único que hizo fue convertir la prosa española en vehículo de una nueva belleza, renovarla con arcaísmos hábilmente empleados, con cadencias originales y con ritmos no rebuscados». -¿Cree que el teatro de Valle puede ser representado y entendido en otros países? -Claro que sí. Sin ir más lejos se presentó en Escocia, en 1967, una trasposición de Luces de bohemia al Dublín de 1915, que no es muy diferente a la Galicia que Valle describe, o la versión de Divinas Palabras que dirigió Bergman en 1953 en Suecia. Otras de las obras de Valle-Inclán se escenificaron en Alemania, en Italia y otros países, en la que fue una gran racha de representaciones de sus textos. -¿Se puede considerar a Valle un escritor gallego? -Se debe definir como tal. En su Galicia natal se encuentran algunos de sus rasgos, como su espíritu ensoñador y la melancolía. Falta por rescatar el texto íntegro de una conferencia de Valle ofreció antes de irse de Nueva York, que intentaré rescatar y que permitirá conocer más sobre su estancia en la ciudad.