En directo | Los grovenses festejan su San Martiño Como no podía ser de otra manera, la castaña protagonizó la fiesta de ayer; tanto en el plato como en los juegos de los niños
11 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?an Martiño debía de tener un buen estómago. En honor a este patrón de los magostos, Galicia se regaba ayer de lumbres en las que se preparaban miles de exquisitas castañas. En O Grove, donde era día festivo, no faltó el gran atracón popular a base del fruto con más raices galaicas. Pero las castañas no sólo reinaron en los platos, desde la media mañana, los pequeños se encargaron de sacarles partido en su sesión de juegos. Aunque San Martiño es conocido también por traer su veranillo, el viento y frío que ayer por la mañana sacudían O Corgo hacían presagiar que ni el poder del santo alejaría el incipiente invierno. Delante de la casa consistorial, una legión de muchachos se olvidaba del pelete a base de juegos populares. La escena que ofrecían bien podía titularse el día en que los niños sobrevivieron a los videojuegos. Una sensación de morriña y melancolía invadía los ojos de los progenitores cuando veían a sus retoños disfrutar de los bolos de madera, los saltos de la comba o los zancos de toda la vida. Parecía que aún estábamos en el tiempo en que Heidi y Marco eran los reyes de la pantalla y ningún dibujo japonés había llenado de artes marciales la cabeza de los pequeños. Junto a estos rudimentarios juegos, el Concello había preparado otros más otoñales: la caza de la castaña. ¿Alguien puede imaginarse a niños totalmente espídicos por coger una castaña con un gancho de hierro? Pues ahí estaban el niño de melenas y chándal de Nike, la niña de las trenzas y los otros pequeños que, cada cual con mayor cara de pillo, intentaban dar con el fruto. Y mientras ellos seguían con sus juegos, unos sacos llenos de castañas esperaban a las puertas del Concello. Pocos minutos de alegría le quedaban a los frutos. A partir de las 18 horas, llegaba el plato fuerte del San Martiño: magosto popular para todos los vecinos. Un fin de jornada festiva en la que, si bien unos aprovecharon para darle al diente, otros regresaban con bolsas y bolsas desde el país vecino. Tal cual. Y es que en O Grove se comentaba ayer que, aprovechando los días no laborables, entre los mecos se puso de moda lanzarse a Oporto a la caza de ofertas en todo tipo de artilugios para la casa. Ya se sabe, sobre gustos no hay nada escrito.