Crónica | Robos en el mobiliario público de O Grove El Concello grovense se ha visto obligado a retirar de la rotonda de A Lanzada las pocas aves de acero que quedaban tras varias visitas de los amigos de lo ajeno
08 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?o se descubre nada nuevo si se afirma que las garzas vuelan, que ya los propios diccionarios las definen como aves zancudas con vuelo muy alto. Hasta ahí, nada que objetar. Pero, ¿también lo hacen si son de acero? Al menos en O Grove sí: El Concello meco se ha visto en la obligación de retirar las garzas que decoraban la rotonda de A Lanzada ya que, a cada paso, una visita de los amigos de lo ajeno iba restando miembros a esta familia de aves de acero. Estas esculturas, que salieron de la mente y manos del escultor Manuel Barreiro, Paparolo, estaban realizadas, como el mismo explica, «xusto para ese lugar, porque a paisaxe así o requería, quedaban perfectas». Sin embargo, el creador es consciente de que su obra da pie a quererla llevar directamente a un verde jardín: «as garzas son preciosas así que nun xardín quedarían divinas, pero calquera acto deste tipo é un acto vandálico». Vandalismo y peripecia, porque llevarse los animales de la rotonda grovense no es lo mismo que librarse de pasar por caja un pintalabios de todo a 100. El o la que decidieron que, en lugar de comprar unas gardenias para el jardín querían tener a las Barreiro bien cerca, tuvieron que realizar varias artimañas. Primer paso, en caso de ir en coche, aparcarlo cerca de la glorieta con todo el entramado de carriles que hay por allí. De ahí, a picar cemento como un energúmeno para soltar al ave de su punto de apoyo. Y, acto seguido, cargar con ella hasta el vehículo, carretilla o lo que tuviesen a mano para poder transportar el acero, que pesa lo suyo. En fin, todo un modus operandi a estudiar con calma y paciencia. Después de que estos robos se hayan repetido varias veces, el Concello decidió que pondrá las garzas que quedan en un lugar que esté más vigilado. Ayer, el escultor apuntaba que se ubicarían en las inmediaciones de la Casa Consistorial. Otras sustracciones Aunque esta vez el afán decorativo no debió el detonante, no hace muchos días que en O Grove se hablaba de otro robo del mobiliario. En esta ocasión, las perjudicadas eran las piezas de madera que componen las pasarelas de los arenales más concurridos del Concello. A este paso, bien se podría pensar que alguien está haciendo un gran museo a base de bienes públicos.