Fraga lanza una andanada al Gobierno del PSOE arropado por el PP de Arousa

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Núñez Feijóo y los alcaldes conservadores escenifican su fidelidad al presidente de la Xunta Tildó de «escándalo» y «violación» el veto del Estado al puerto exterior de A Coruña

06 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?os inexplicables bandazos del Gobierno Zapatero con respecto al Plan Galicia y al puerto exterior de A Coruña han cargado con munición pesada las alforjas dialécticas del Partido Popular en el momento en que más lo necesitaba. Ayer, la cúpula del PPdeG representada por Manuel Fraga y su cortejo más allegado al sector urbanita, el vicepresidente primero de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Diputación, Rafael Louzán y los alcaldes conservadores de la comarca, fustigó sin desmayo al PSOE. Lo hizo desde O Salnés, en una visita relámpago que en menos de hora y media sirvió para inaugurar pantalanes y dependencias portuarias en Cambados, A Illa y Vilaxoán. Nada quedó al azar en el recorrido que Fraga y los suyos comenzaban pasadas las once de la mañana en Cambados. Porque los objetivos de la visita eran, en realidad, tres. En primer lugar, las inauguraciones y, con ellas, el contraste entre una Xunta que invierte para hacer país y un Gobierno, el del Estado, que «viola os compromisos adquiridos», en palabras del presidente del PPdeG. En segundo lugar, poner una pica en un lugar especialmente sensible, la ría de Arousa, cuando el segundo aniversario del desastre del Prestige está a la vuelta de la esquina. Tercero, castigar sin piedad a los socialistas en sus dos principales feudos de la comarca. Porque, dejando Cambados a un lado, los conservadores jugaron en terreno enemigo, Vilagarcía y A Illa, en presencia de sus respectivos alcaldes del PSOE. La gestión de quince años No se olvidaron los populares de aprovechar la ocasión para recomponer la imagen de división que les acompaña desde hace semanas. Rafael Louzán insistió una y otra vez en la gestión realizada por Fraga durante sus quince años al frente de la Xunta y los «moitos beneficios» derivados de su trayectoria para «todos os galegos». Núñez Feijóo bebió de la misma fuente. «É unha honra formar parte do goberno de Galicia», repitió en varias ocasiones. En todo momento se refirió a las actuaciones de su consellería, la de Obras Públicas, como inspiradas «polas instruccións do presidente». Pero, además, tendió un puente hacia el futuro hablando de proyectos y haciendo votos por que se inauguren bajo «o próximo mandato» de Fraga. Cumplir y no cumplir El presidente de la Xunta utilizó los Presupuestos Generales del Estado para azotar con dialéctica afilada a un Gobierno cuyo Ministerio de Fomento sólo destinará a nuevas actuaciones el 7% de su partida en Galicia; un Gobierno que ha rebajado en casi mil millones de euros la petición del Parlamento para el Plan Galicia. «Outros falan de Nunca Máis, eu chamo á unidade dos galegos», proclamó Fraga, quien considera el veto al puerto exterior de A Coruña un «escándalo». Nuñez Feijóo siguió haciendo sangrar la herida: «Non comprendo como quen presentou unha moción de censura en plena crise do Prestige , paraliza agora o porto exterior», dijo, en clara referencia a Touriño.