Castañas y buena memoria

La Voz

AROUSA

El palomar Vilagarcía ofreció ayer la oportunidad de comprobar si el noble fruto de los soutos tiene o no propiedades recordatorias, en un magosto organizado por Nunca Máis

06 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?o que son las cosas, oiga. A este paso creo que me voy a hacer maniquea. Ya saben, todo aquello de dividir el mundo en una parte positiva y otra negativa, eternamente enfrentadas. Lo difícil, en este caso, es distinguir cuáles son los buenos y cuáles los malos. O no, que diría Rajoy. Pero vamos al grano de una vez, que me estoy perdiendo. Resulta que mientras por la mañana el presidente de la Diputación, Rafael Louzán decía en Vilaxoán que la catástrofe del Prestige era un asunto «prácticamente olvidado», horas más tarde, en Vilagarcía, los muchachos de Nunca Máis organizaban un magosto para sostener todo lo contrario. O sea, que hay que mantener viva la memoria de aquella calamidad, supongo que para evitar que se repita. Total, que uno no sabe ya qué pensar. Aunque hay que reconocer que al menos lo de Nunca Máis fue más divertido, a la par que nutritivo. Nada mejor que un buen puñado de castañas calentitas y un vaso de viño -o de agua, o un refresco para los peques- si de lo que se trata es de sobrellevar los rigores otoñales. Castañazos para todos ? digo yo, ¿realmente serán buenas las castañas para la memoria? No sé, no sé. Aunque algo debe de haber ¿No se acuerdan de aquello de que la letra con sangre entra? Pues me dice aquí mi tío Federico que en sus tiempos las castañas y los castañazos eran muy utilizados en las aulas para despertar la memoria. Vamos, que con una buena castaña uno recordaba hasta el bautizo de su tatarabuelo. Mire usted si son buenas.