Una foto en el momento crítico

A. Castroverde PONTEVEDRA

AROUSA

ROCÍO MARTÍNEZ

Crónica | Los movimientos del PP en imágenes Louzán y Núñez Feijoo posaron juntos en Pontevedra, mientras en Santiago se barajaba la salida de Palmou. El presidente de la Diputación sólo ve un conflicto de «familia»

02 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Ardía Santiago en un mar de cábalas sobre la salida de Palmou y López Veiga del Gobierno gallego cuando el vicepresidente primero de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo y el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, decideron posar juntos -una vez más- para la posteridad. Se trataba de frmar un convenio para construir carreteras, un acto anunciado ya el pasado fin de semana y que brindaba una vez más a los dos políticos la oportunidad de mostrar una alianza que, se mire por donde se mire, tiene un cierto componente estratégico. En unos momentos difíciles para su carrera política, el presidente de la Diputación obtiene el amparo, siquiera sea en imagen, de uno de los teóricos delfines de Fraga, mientras Núñez pisa en el territorio institucional otrora dominado por Cuíña, uno de sus principales adversarios en la carrera sucesoria. Hace unos meses fue en un afamado restaurante pontevedrés y ayer en el Pazo Provincial. Louzán y Núñez siguen apareciendo juntos, aunque sea para no decir nada sobre el futuro. Ayer, en Pontevedra, Núñez dejó claro que tenía una «opinión» sobre lo que estaba ocurriendo, pero advirtió que Fraga tendría que conocerla antes que el público y que no diría nada antes de entrevistarse con el presidente. Louzán, por su parte, alegó que tenía cita con el presidente hoy y que tampoco iba a decir gran cosa antes, pero redujo el conflicto a un problema «de familia». El presidente provincial del PP ya había dado la misma calificación a la crisis protagonizada por Baltar, aunque entonces hizo falta algo más que una charla de mesa camilla para resolver el problema «de familia». Louzán apostó entonces por solucionar la cuestión dentro del partido, sin escisiones, en compañía de su amigo y vicepresidente Xosé Crespo, alcalde de Lalín, flamante vicesecretario y algo más del PP. Un delicado equilibrio Ambos se mueven en un delicado equilibrio entre las raíces cuíñistas y el acatamiento debido a los urbanitas. El tiempo dirá si este matrimonio político -ambos frenaron en su día el ascenso de José Enrique Sotelo al cetro ruralista de la Diputación- tiene futuro. El desenlace de la crisis de Ourense todavía no ha destapado los adeptos de la boina en Pontevedra capital, pero haberlos hailos por más que por ahora no se signifiquen en exceso. Igual que hay también quien se identifica con el birrete: la portavoz municipal, Teresa Pedrosa, la conselleira Pilar Rojo o la ex ministra Ana Pastor son ejemplos de fervor urbanita. La fractura no sólo está en Santiago.