Cuando la nariz marca estilo

la voz | vilagarcía

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

En dos minutos | Taller de Clown en Vilagarcía En Estados Unidos, una fundación trata de demostrar científicamente los beneficios que la risa tiene sobre la salud. A Néstor Muzo no le hace falta esperar a ver qué dicen los expertos de bata blanca.

23 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Él también se viste de blanco para hacer reír a los niños enfermos en los hospitales, y asegura que la risa es buena: la mejor medicina para afrontar los sufrimientos que vienen marcados en las cartas. Por eso, lleva años enseñando a quien quiere aprender a descubrir el payaso que todos llevamos dentro. Este fin de semana, la cita es en el gabinete de psicología de Gapsy, en Vilagarcía. Al terminar una de sus clases, Néstor sigue lleno de energía y con una gran sonrisa en la boca. -Néstor, ¿seguro que todos tenemos un payaso dentro? -Síi. Lo que pasa es que no todos tenemos conciencia de ello. Cada uno tiene que darse cuenta de sus neuras, de sus locuras, y reirse de ellas. Si tú eres capaz de reirte, yo me puedo reir contigo. Si no, lo que puede pasar es que yo me ría de ti. Se nota que el profesor de clown confía plenamente en lo que dice. Y lo cierto es que irradia cierta alegría. «Es que esto se contagia», dice convencido. Debe de ser verdad: los alumnos abandonan la sala-clase con una sonrisa de satisfacción, aunque sin las narices rojas que «marcan al clown». Pero, ¿qué es un clown?. «Es payaso en inglés. Al principio era el payaso de cara blanca que representaba la autoridad. Con él salían los dos payasos tontos, que lo que hacían era demostrar que la autoridad, muchas veces, es estúpida». He aquí el origen de la palabra. Pero ahora, clown significa mucho más que eso. El payaso moderno se ha escapado del circo y ha entrado en el teatro, en el cine, en la televisión, en los hospitales. Con él lleva o no su nariz roja. Pero lo que siempre lo acompaña, allá donde vaya, es su humor blanco. «El clown hace humor blanco. Al menos, así lo entiendo yo. Para mí, saca la parte más tierna. Es como un niño, pero no es un niño». Nada que ver, por ejemplo, con la otra gran especie en el planeta del humor: el bufón. «El bufón hace humor irónico, pensado, mete el dedo en la llaga. Se burla de la gente, denuncia, hace humor negro». La otra pata de la risa.