La cosa política
09 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.??? diferencias internas de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa amenazan el futuro del mayor colectivo que jamás se haya constituido en esta ría. Pero, sobre todo, sumen en una enorme confusión a los miles de arousanos que han prestado su voz y su apoyo a la entidad, y que mantienen una sincera preocupación por la defensa de uno de los ecosistemas más preciosos del planeta. En realidad, las dificultades de la PDRA se hunden en su propia constitución. En los momentos álgidos de la lucha contra los depósitos, cuando la amenaza se abate sobre la ría, las diferencias superficiales entre distintos sectores productivos, partidos políticos (excepto el PP) y colectivos sociales desaparecen. Sólo manda un objetivo, evitar la puesta en marcha de los depósitos. No existe una estructuración interna firme, no hay una definición de funciones y cometidos. Tan sólo enormes dosis de buena voluntad, capacidad primaria de movilización y una directiva, encabezada por Xaquín Rubido , Xocas , que encauza todo ese sentimiento en la dirección adecuada. Todo son acuerdos, nada discusiones. Pero esta situación no puede durar. En un escenario de postconflicto, en el que la tensión aminora, los intereses particulares de cada grupo comienzan a aflorar, incluso si sobre el objeto de cuidado y desvelo, la ría, se cierne una amenaza mayor. Sucedió en plena crisis del Prestige . La Plataforma elaboró su plan de emergencia, sí, pero la cúpula de uno de los sectores fundamentales que la integran, el de los mejilloneros, aprobó su propio plan para las bateas -las famosas capuchas de plástico-, inspirado por la Consellería de Pesca, al margen de la asamblea de la PDRA. Hubo diferencias, pero no se hicieron públicas. Los bateeiros se dejaron la piel recogiendo chapapote por su ría. Aunque a nadie se le escapó que sus organizaciones prestaron un apoyo esencial al titular del departamento autonómico, Enrique López Veiga. Sin este respaldo, las mareas de fuel muy probablemente se hubiesen llevado también por delante la carrera política del conselleiro. Los dos juicios Así se llega al momento culminante de la historia reciente de la Plataforma. En junio de este mismo año, la asamblea, debe decidir qué hacer con la querella presentada contra el alcalde de Vilagarcía, Javier Gago , y el ex presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Bouzas . Bouzas y Gago habían responsabilizado a la PDRA de la autoría intelectual de los disturbios que en enero del 2000 se abatieron sobre la ciudad, en protesta por el inmimente funcionamiento de los depósitos. Pero en junio, algunos sectores integrados en la PDRA apostaban ya por rebajar el nivel de tensión con el PSOE, encarnado en el regidor vilagarciano, para explorar las posibilidades de traslado del parque de Ferrazo que se abrían con la victoria socialista del 14-M. Al fin y al cabo, el PSdeG era uno de los partidos que, junto al BNG y EU, habían firmado el pacto para intentar desubicar los tanques del interior de la ría. Apostaban, en definitiva, por la retirada de la querella. Sin embargo, la cuestión se pone encima de la mesa en una asamblea corta, en la que los sectores productivos están mal representados. Tras un agrio debate, la directiva hace valer su opinión de mantener la actuación contra Gago y Bouzas. Xocas y los suyos argumentan que la querella es la única arma de la que disponen para contrarrestar, entre otras cuestiones, las acusaciones del Concello con respecto al desalojo del 2000, que concluirán con el juicio de la semana pasada. Conocedor de que el ánimo de los sectores productivos es otro, el patrón mayor de O Grove, Francisco Iglesias , fuerza una segunda asamblea. Con él se alinea el patrón mayor de A Pobra, Manuel Maneiro . Y a la postre, la mayoría de las gentes del mar, que acaban derrotando a la directiva. El acuerdo pasa por renunciar a la querella, abrir un proceso de diálogo y desarrollar una campaña de solidaridad, autoinculpación incluida, con los diez acusados. La directiva ataca abiertamente la postura de los críticos. Al mismo tiempo, los mejilloneros negocian con el Concello de Vilagarcía su propio pacto para mejorar la situación de los doce bateeiros acusados de los disturbios del 2000, de cara a un juicio que aún no se ha celebrado. Las organizaciones pagan los 16.000 euros en los que se valoran los desperfectos. Sin embargo, no hay críticas desde la PDRA. Los mejilloneros aún actuarán por su cuenta en una tercera ocasión, pactando con la Consellería de Pesca su propia supervisión de los trabajos de dragado y relleno del muelle de Ferrazo, actualmente en marcha. Nuevamente, la PDRA no dice nada, pese a que en su seno se presenta una propuesta para iniciar movilizaciones. Para colmo, la campaña de solidaridad se dirige especialmente contra Gago. Pese a los evidentes desaciertos del alcalde con respecto a la sensiblidad de la ría, son muchos quienes creen que el regidor de Vilagarcía no es el verdadero enemigo, y las diferencias se abren un poco más. Algunas fuentes señalan que la campaña ha costado 4.800 euros. Y así sigue la PDRA, a la espera de una necesaria redefinición interna que no acaba de llegar. Tal vez el error esté en confundir la concienciación ecológica teórica, abstracta, con la de la gente del mar. Los sectores productivos defienden el medio ambiente en la medida en que con él se juegan su pan. Conviene no olvidarlo.