CON GOTAS
04 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.VAYAN por delante mis disculpas a los vecinos de Guillán, por haberles atribuido a ellos las atronadoras sesiones de foguetes que cruzaron las madrugadas de la semana pasada en Vilagarcía. Como todo el mundo sabe por estos pagos, fueron primero Trabanca Badiña, y más tarde A Torre, las que vistieron de color y sonido las noches vilagarcianas en una competición humeante, que cada año va a más, en la misma medida en la que decrecen las horas de sueño de los habitantes del contorno. Es justo, además, felicitar a los torreiros por su excelente elección musical. A las dos de la mañana del sábado, desvelado por completo, sonó como si la orquesta tocase en el lavabo de mi casa un mix de Kiss, Bon Jovi, Deep Purple y Van Halen. No pude dormir, pero sí al menos menear la cabeza y agradecer sinceramente el fin de los pasodobles.