Los pecados de la venta ambulante

María Hermida
María Hermida VILAGARCÍA

AROUSA

En directo | Pleno en O Grove El PSOE denunció que en la localidad «douse trato vexatorio aos vendedores extranxeiros», algo que el alcalde grovense negó con rotundidad

01 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

«El pecado de ser africanos en Madrid», rezaba una canción de Amistades Peligrosas. Con esa frase, el grupo de Alberto Comesaña izaba una bandera a favor de los vendedores extranjeros que trataban de subsistir en las calles madrileñas. Algo así intentó hacer el pasado jueves el PSOE de O Grove en la sesión plenaria. Tras dos horas de debate, en el turno de ruegos y preguntas, Ayda Filgueira tomó la palabra para denunciar que «no Grove temos entendido que se lle dou trato vexatorio a algúns vendedores ambulantes extranxeiros». Así como para preguntarle al alcalde «¿quen dá as ordes para esos malos tratos contra esas persoas?», haciendo referencia a acciones policiales contra vendedores extranjeros que intentan colocar sus cámaras digitales, sus cedés o sus cazadoras en O Grove. La postura del PSOE fue más trasgresora aún y Filgueira se atrevió a pedir que «se promovan accións pacíficas para que esta xente poida vivir tranquilamente e, se pode ser, se lles dea algunha axuda para que subsistan, que é o que eles intentan», dijo la portavoz socialista. Tuvo que esperar al turno de respuestas para que Pérez le contestase. Menos tardó en replicarle uno de los vecinos presentes en el pleno, que se apresuró a comentar con su compañero: «¿e que quere que faga o alcalde? Se tanto lle gustan os vendedores que os leve ela para a casa». Ya en el cierre de la sesión, y cuando el alcalde dio contestación al batallón de preguntas y ruegos planteados por la corporación, Pérez fue tajante con el asunto de la venta ambulante: «Cónstame que o trato da policía a esta xente non é correcto: é correctísimo. Temos unha ordenzanza para estos casos e nós ceñímonos a aplicala e punto, que para iso está», dijo Miguel Pérez. El alcalde concluyó su discurso con un firme mensaje de que «os que se portan mal son eles, que non facilitan o labor da policía».