El palomar El profesor Robert Plasche y sus alumnos de la escuela de música A Tempo de Pontevedra interpretaron varias piezas musicales con sus violines y otros instrumentos
27 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Tocaron como los ángeles. Los alumnos de la escuela de música A Tempo de Pontevedra llegaron el domingo a la residencia Divina Pastora de Vilagarcía con el objetivo de deleitar con su buen hacer musical a todos los mayores que iban a escucharlos. Y lo consiguieron. Acompañados de su profesional profesor y gran amante de la música, el maestro Robert Plasche los jóvenes consiguieron, con la música harmoniosa de los violines, que los presentes rozaran el cielo. Yo no entiendo de música. El único instrumento que he tocado a lo largo de mi vida ha sido la flauta obligatoria en las lecciones de música en el colegio y con la que sólo sabía interpretar el Tengo tengo. El domingo me entraron ganas de subirme al escenario y bailar al ritmo de las harmoniosas melodías que desprendían las cuerdas de los violines, tan bien domadas en manos de los jóvenes intérpretes. Tocaron un poco de todo. La actuación se desarrolló en cuatro actos. Los niños interpretaron temas de Kuchler y Bach entre otros, y el público vibró. Sin embargo, y a pesar de ser los grandes protagonistas de la jornada, los violines no tocaron solos. En alguna de las piezas que se pudieron escuchar, el piano, la viola y la guitarra fueron los complementos perfectos para que surgiera del público una fuerte ovación al final de cada acto. Se esperaba mucho de estos jóvenes músicos y no defraudaron. La iniciativa constituyó, además de una nueva práctica, una labor social de respecto por parte de los jóvenes hacia los mayores de la comunidad. Los residentes en Divina Pastora y yo misma nos quedamos con ganas de más. Esperemos que vuelvan pronto.