Los trabajadores de Inusa echaron un pulso a la empresa y al Concello a lo largo del verano para conseguir un aumento de sueldo. Ante la amenaza de una huelga incómoda consiguieron sus objetivos. Razones no les faltaban, porque comparados con sus compañeros de Pontevedra, donde los sueldos más bajos rondaban entonces los 700 y 800 euros, en Vilagarcía el salario medio era de 655. En las negociaciones se pactó una subida que convenció a los trabajadores, con un incremento del 5,2% durante el primer año y una serie de mejoras sociales. Pero la insuficiencia de la plantilla les crea otros problemas añadidos; a la hora de coger vacaciones o si hay bajas laborales el servicio queda cojo. «No tenemos personal suficiente para cubrir los turnos», subrayaban ayer representantes de los trabajadores. De ahí la necesidad, reconocida por la empresa, de estudiar un incremento de plantilla que pasa, inevitablemente, por un aumento pararelo del canon.