AREOSO | O |
20 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A VECES tendemos a alarmarnos demasiado ante situaciones que desconocemos, como puede ser el hecho de que una grieta aparezca en el salón de casa. Pero otras resulta pasmosa la tranquilidad con la que algunas personas asumen determinadas situaciones. Me refiere, por supuesto, al caso de los vecinos de la plaza Xoan XXIII de Vilagarcía. Vale que en un primer momento hayan decidido recurrir al Concello en busca de ayuda, pero una vez que parece que la situación empeora no estaría de más denunciar el caso en el juzgado. Sólo esta entidad tiene la autoridad suficiente para paralizar los trabajos. Puede que esta medida parezca drástica, pero es la única eficaz para que alguien garantice a estas familias que el edificio en el que viven no se va a derrumbar de un día para otro. Porque no estamos hablando de que hayan aparecido pequeños grietas porque se están utilizando explosivos en la zona, sino de que se han removido los cimientos de los inmuebles y en las paredes se han abierto unos agujeros en los que entra una mano. Por eso creo que la primera medida a poner en marcha sería conseguir que alguien parase esos trabajos hasta tener la garantía de que no van a seguir dañando el edificio.