Reportaje | Cooperantes de la oenegé pontevedresa Amarante
18 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Otro mundo es posible», es el lema de los movimientos antiglobalización. Con el ánimo de contribuir a cambiar las cosas, y conocer la situación de los países más desfavorecidos, dos jóvenes pontevedresas, Manuela Rivas y Felisa Rodríguez entraron en contacto con la oenegé Amarante y su Proxecto Xanela Aberta ó Sur. Este pretende «participar en proyectos de desarrollo de países del sur», según la propia organización. Manuela Rivas, diplomada en Trabajo Social, contactó con Amarante por sus estudios. Con ganas de conocer lo que pasa en ese mundo que tan pocas veces sale en los telediarios, Manuela llegó el día 5 de Nicaragua. «Estuve todo el mes de agosto. Realmente el país está bastante mal, pero es lógico, aún hoy está recuperándose de la guerra». Manuela se quedó prendada de la gente: «Me sorprendieron sus ganas de hacer cosas, y eso que apenas tienen nada, son ''pobres, pero a poquito'', dicen, y lo afrontan con una enorme dignidad». Primero cooperó en una zona cercana a la frontera con Costa Rica. «Trabajamos junto a una fundación local y nuestra misión fue ayudar en tres escuelas. Desarrollamos varios talleres, uno de cuentos, y otro medioambiental, de aprender a convivir con el entorno. La mayor parte del tiempo nos lo pasamos con los niños», rememora. Infancia Recuerda con cariño la forma de ser de los infantes nicaragüenses: «Los niños son muy respetuosos y tienen un gran sentimiento de grupo, no van cada uno a lo suyo. Conocen muchísimo de la naturaleza, aprendimos más de ellos que ellos de nosotros». Otra cultura, otra forma de vida... «A pesar de su situación son un pueblo alegre, autosuficiente con lo poco que tienen, me recuerda a la Galicia que me contaba mi abuela». Nicaragua es un país joven. «Hay muchos, muchísimos niños», dice Manuela, quien recuerda que tras años de guerra y gobiernos corruptos está completamente devastado. «Puse a prueba mi capacidad de adaptarme, aprendí que con cualquier cosa se sale adelante. Realmente no sabemos valorar lo que aquí tenemos». Experiencia Felisa Rodríguez es funcionaria de la Agencia Tributaria, y una experta en estas lides. El verano pasado estuvo en Brasil con el Movimiento de los Sin Tierra (MST). Es miembro de Amarante, y este año la oenegé decidió abrirse al continente olvidado, África. Reconoce que fue un poco a la aventura, «non sabía o que me encontraría en Mozambique», dice, y vuelve a un lugar común para los que visitan países del llamado Tercer Mundo: «A xente vive día a día, está todo o tempo en mobemento». Las mujeres mueven el país: «Unha das asociacións nas que estivemos levabaa un grupo de mulleres, pero é o normal. Son as que levan o peso de todo, da casa, do traballo. E hai moito machismo, a muller está sometida ao home». Felisa compara lo que se encontró en África, con su experiencia el año pasado en Brasil: «O Mobemento dos Sen Terra está moi politizado. En Mozambique as asociacións sí están concienciadas, pero a xente non tanto». El sida es el principal problema: «Un de cada dez mozambiqueños está infectado, pero penso que é aínda peor. Os enfermos son vistos coma apestados. O índice de suicidios é moi alto. Deciden poñer fin á súa vida antes que seguir vivindo coma parias». El trabajo desde las asociaciones es fundamental. Felisa es rotunda: «Estase avanzando, sobre todo na prevención, aínda que queda moito por facer, porque existe nos homes a mentalidade de non usar os preservativos, e ademáis soen ser moi promiscuos». Felisa no sabe si el año que viene volverá a viajar con Amarante. «Non se pode planificar con tanto tempo por diante», concluye categórica.