AREOSO | O |

03 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

OÍ UN DÍA a un isleño argumentar que Valle-Inclán había nacido en realidad durante una travesía en barco entre A Illa y Vilanova y que, por lo tanto, los isleños se reservaban el derecho a resucitar la polémica sobre el origen del escritor. Aunque bromeaba, yo empiezo a sospechar que en esa teoría puede haber algo de verdad. Porque creo que hasta a Valle-Inclán le hubiese costado imaginar una alucinación semejante a la que brindó el jueves el pleno de A Illa. Hasta ese momento yo podría haber jurado que no existía un solo isleño que albergase la más mínima duda sobre la titularidad de los Xidoiros. Es más, hubiese asegurado -y esto aún lo aseguro- que no hay un solo vilanovés que pueda creer seriamente en una reclamación sobre los islotes. Pero, ya ven, me equivocaba. Resulta que existen once isleños -los once ediles que componen la corporación- que parecen tener dudas sobre la titularidad del territorio que da nombre a esta sección. Y por si esto fuera poco, han decidido pedir al pleno de Vilanova que renuncie a cualquier derecho sobre Areoso y Pedregoso. Y yo me pregunto: ¿Qué esperan conseguir con ello? En el hipotético caso de que los islotes sean de Vilanova ¿va la corporación vilanovesa a renunciar alegremente a sus derechos? Si, por el contrario, pertenecen a A Illa ¿tiene el municipio isleño que pedir permiso a Vilanova para ejercer esa titularidad? Debo confesar que no entiendo nada. Mis entendederas, que de deben ser bien limitadas, sólo alcanzan a ver que A Illa ha reabierto un debate cerrado y se ha creado un problema, de la nada y sin venir a cuento. Así que, como yo todavía no doy crédito, he hecho lo que suelo hacer en estas ocasiones: recurrir a la sabiduría de mi abuela. Ella, ante una situación similar, diría impasible: «Neniña, o que non ten que facer... sacha os nabos».