Una bicoca

| SUSANA LUAÑA |

AROUSA

EL MIRADOR

18 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

FUE EN LOS Juegos Olímpicos de Barcelona cuando los políticos descubrieron la cantidad de dinero que se ahorraban canalizando el sentimiento altruista del voluntario. Luego vinieron otros muchos ejemplos, algunos menos felices y amables que el de la Ciudad Condal, como el que hace dos años llenó nuestras negras playas de manos blancas. Si de repente desaparecieran los voluntarios, las administraciones llenas de acomodados funcionarios pendientes de sus horarios y sus convenios se tambalearían. Valga de ejemplo Protección Civil de Vilagarcía, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Además de las funciones que ya le corresponden, cobran en la TIR y anuncian cambios de última hora en los conciertos. Una bicoca, vamos. Nosotros, en todo caso, les damos las gracias.