Si a alguien le puede parece anacrónico celebrar el carnaval en verano, piensen que más desfasado parece emular los desfiles de Río de Janeiro en febrero, cuando los termómetros se enfrían. El carnaval de invierno, en Galicia, es el de los choqueiros y los vellos, vellos , y el de verano, el que se celebró ayer en las calles de Vilagarcía para dar el pistoletazo de salida a la fiestas. La idea corre a cuenta de la agrupación de autónomos, la Asociación de Iniciativas Turísticas y el Concello. Las comparsas más animadas tuvieron ayer una nueva y más calurosa oportunidad de lucir plumas, volantes y lentejuelas a ritmo de sala. Por cierto, los soldados a los que se le van los ojos detrás de la moza no son parte de la comparsa. Pertenecen a la tripulación del buque ruso Mir, que por lo visto se marchó encantada.