Mujeres

| SUSANA LUAÑA |

AROUSA

EL MIRADOR

19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

COMPARTÍ unas horas con ellas en aquel fatídico invierno del 2002, cuando en el comedor de A Lomba preparaban la comida para los voluntarios que llegaban de Levante a limpiar el chapapote. No sabían qué hacer con tantas cacerolas, pero a las mujeres de las asociaciones de Vilagarcía les sobraban fuerzas para salir del atolladero. En sus ojos leí lo que encontré en las miradas de tanta gente aquellos días, en las playas, en las lonjas, en el recinto de Fexdega... El sentimiento de impotencia que nos empujaba a todos a aportar nuestro pequeño granito de arena en una lucha desigual contra el chapapote. Hubo muchos más voluntarios que los que mancharon sus manos en las playas. Ellas me recordaron ayer a todos aquellos valientes. Y recobré el orgullo que entonces sentí y la necesidad de volver a darles las gracias.