Varias eran ayer las versiones que circulaban por Cambados sobre lo que pudo haberle sucedido a este joven. Pero lo que no se explicaban sus amigos era cómo José Antonio Fernández pudo haber llegado hasta la isla de Tambo cuando apenas sabía nadar. Este islote de la ría de Pontevedra está actualmente en manos de la gerencia de infraestructuras del Ministerio de Defensa, un paso previo para que sea desafectada y cedida al Concello de Poio. Hasta hace más o menos un año, la Escuela Naval de Marín mantenía un retén en el lugar, pero actualmente sólo una patrullera se pasa de vez en cuando por la zona. Esto explicaría que nadie hubiese visto llegar a José Antonio Fernández, pero no cómo se trasladó a la zona si apenas sabía nadar. En principio se cree que el cambadés llegó a la isla el primer día de su desaparición, lo que explicaría el avanzado estado de descomposición del cuerpo.