Sembrar para recoger

La Voz

AROUSA

El Palomar La parroquia vilagarciana de A Xunqueira celebró las fiestas y su 25 aniversario y Vilariño acogió una nueva edición de la popular Festa do Labrego

31 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Dice el refranero popular que hay que sembrar para poder recoger. En la parroquia vilagarciana de A Xunqueira lo saben muy bien y llevan veinticinco años trabajando para construir una comunidad cristiana abierta a los nuevos tiempos pero sin olvidar las profundas raíces de una historia que comenzó hace ya más de 2000 años en lo que hoy es Israel. A Xunqueira está de aniversario y se ha notado en la forma en la que han transcurrido las celebraciones de la patrona de este barrio de Vilagarcía. Al margen del intenso programa de actividades desarrollado a lo largo de la semana, el domingo la parroquia celebró la misa solemne, a la que acudieron el alcalde, Javier Gago , así como los portavoces del PSOE, Jesús Paz , del PP, Tomás Fole , y de Ivil, José Luis Rivera , que después participaron en la procesión que transcurrió por las alfombras de flores confeccionadas por los vecinos que colaboran con la parroquia. El cura de A Xunqueira, Manuel Couceiro , puede estar orgulloso. Pues eso, a seguir así otros veinticinco años. Los cambadeses también tendrán ocasión de decorar sus calles con alfombras florales a cuenta de la celebración del Sacramento en cuestión de pocas semanas pero, entre tanto, la cita festiva se situó en la parroquia de Vilariño y con un carácter bien distinto. La Festa do Labrego es ya un clásico, no en vano son veintitrés las ediciones que llevan al pie del cañón. Y no crean, no siempre es fácil elaborar un programa de actividades tan cargadito. Un fiel reflejo del campo En el recinto de Burgáns se puede ver de todo y salir de allí con una idea fiel de cómo está el agro de nuestros días. De lo que hay -carricaos, tractores y caballos- y de lo que no hay, pues no deja de ser sintomática la ausencia de carros del país. De la comida, que les voy a contar: empanada, chorizos, pan de maíz y vino en abundancia. Y la música, por supuesto.